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domingo, agosto 26, 2007

Visita de las amigas a Bangkok. Final

Continúo con el relato de nuestro viaje por las islas del Mar de Andamán:

Estas islas tropicales con arenas blancas con una vida marina rica en abundancia y unos peñascos impresionantes nos dejaron maravilladas a todas y eso que somos de un país con excelentes playas.
Fuimos a Ko Yao, Ko yao Kai, Ko Phi Phi, Ko Lanta, Ko Hua Khwaan (Chicken Island), que efectivamente tiene forma de pollo a lo lejos.
Pasamos por Phuket y bajamos en varias. Ahora Juan y yo queremos volver y hacer este recorrido más lentamente.
Esnorqueleamos y pudimos admirar cosas muy interesantes como crustáceos, corales y mucha variedad de peces.

Estas aguas son de un verde muy intenso y muy transparentes.
En una de las islas que bajamos, vimos changos macacos y están tan acostumbrados a la gente que se acercan a beber refresco que algunas personas les ofrecen.
El espectáculo visual es impresionante y las maravillosas islas que valdría la pena recorrer con detalle invitan a volver.
Comimos rico y regresamos bien bronceadas y contentas.
También aquí en Ao Nang experimentamos masajes y yo decidí experimentar otro muy famoso y típico tailandés: el masaje de pies. Salí con mis pies renovados; estos tais tienen unas manos que hay que experimentar.
Otro día fuimos a la ciudad de Krabi ya que nos hospedamos cerca de la playa de Ao Nang y la ciudad nos quedo a 20 km. De todas formas en donde nos hospedamos estaba el ambiente.

La ciudad mas formal, pero teníamos que verla y estando allí nos ofrecieron un recorrido por un río. Este también fue un paseo interesante. Dos niños simpáticos y vivarachos, nos llevaron río adentro. Nos bajamos en una gruta y tomamos fotos.
Vimos mas macacos y esta vez, nos dieron un buen espectáculo. Lo que no vimos fueron cocodrilos que nos aseguraron había.

Otros días nos dedicamos a platicar, nadar, tomar el sol y por las noches cenar rico. Una mañana Maru y Xochitl se fueron al golf.
Hicimos una salida a un bar el día de Songkran (Ano Nuevo Tailandés). Maru y Sofía estaban cansadas y solo fuimos al bar, Adriana, Xochitl y yo.
Bailamos, tomamos fotos y nos empaparon además de embarrarnos algo blanco como harina, pues es la tradición.
Por la mañana pasaron algunos carros alegóricos simpáticos que alguna de las amigas retrato.
Desde luego, aquí también hicimos compras pues las tentaciones se encuentran por todos lados.

Ya el último día compramos unas bebidas para brindar en nuestros cuartos y nos prestaron música. Así que de nuevo, platica, tragos y confesiones.
Regresamos bastante cansadas, pero contentas
Nuestro regreso fue el día 17 ya entrado el día. Como Adriana tenia que recoger unos manteles y Xochitl también quería comprar algunas sabanas, se fueron las dos con Juan mientras Sofía, Maru y yo nos fuimos al bonito barrio de Silom. Quería mostrarles las fabulosas perlas que puedes comprar, pero por las fiestas todo estaba cerrado. En el rumbo de Silom se encuentran los grandes hoteles.
Así que mientras terminaban las compras Juan, Adriana y Xochitl lleve a Sofía y Maru a conocer uno de los pocos templos hinduistas que hay aquí en Bangkok. Este es muy pintoresco y en sus fachadas que verán en alguna de las fotos enseguida se reconoce este estilo.

Aquí como Sofía iba vestida muy a lo indio, pensaron que era originaria de ese país, así que converso con uno de los monjes.
Luego les regalo una propina (no por nada, pero este parece uno de los negocios más exitosos del barrio). Hay que ver la cantidad de billetes que se exhiben en especies de charolas y la afluencia de gente hinduista que lleva sus respectivos obsequios y donaciones. No dejan fotografiar así que solo incluí unas fotos que Sofía tomo de la fachada.
Finalmente a Sofía le pusieron su bendición hinduista en la frente y la pueden apreciar en algunas de las fotos que mas tarde tomamos en un bar en la "State Tower", para apreciar la vista desde lo alto.

La noche termino tomando unos tragos y unas fotos en ese lugar que menciono arriba. Ya con caras de cansados y algo de tristeza por la ya tan próxima despedida, cenamos en un restaurante tai de los preferidos por nosotros. Este restaurante esta considerado uno de los mejores en Bangkok y se llama: "Blue Elephant".
La comida es excelente, la presentación espectacular y el lugar es una casa antigua con la mezcla de arquitectura tai e inglesa de la época en que fue construida. Aquí compartimos con la familia del Castillo cuando vinieron a Bangkok hace unos meses.
Los adornos florales quitan la respiración, son de una belleza, armonía y variedad de plantas que solo en países con un clima y una vegetación como Tailandia se encuentran.

Por cierto aquí quiero contarles que a la salida siempre te regalan una orquídea por mujer. Como éramos cinco, todas me las dejaron para mi casa y les cuento que hoy día 7 de Mayo, todavía se ven bien, solo les he ido quitando alguna que otra flor en los últimos días.

Ultimo día 18 de Abril, muchos nervios y ansiedad pues hay demasiadas cosas para meter en maletas y como ya todos sabemos, en muchas líneas las restricciones son extremas.
No tenemos nada en que pesar pues vivimos como de hotel. Así que finalmente Adriana, Xochitl y Maru, de nuevo en compañía y asesoramiento de Juan, se van a mandar cosas por Fedex. Como Sofía cree no tiene ese problema (aunque mas tarde en el aeropuerto tuvo algunos problemas ya que su maleta pesaba demasiado pero tuvo la suerte de que Maru se haya anticipado y mandado cosas y le cediera espacio), logra colocar todo sin problemas. Mientras todas van a mandar sus cajas, ella y yo nos vamos a que conozca el "Wat Saket" (popularmente conocido por el nombre de Golden Mount). Este se encuentra no muy lejos de nuestra casa, así que nos da muy bien tiempo.

Es una montaña artificial ordenada por Rama III, con la intención de que fuera un chedi (estupa) gigantesco, pero se colapso debido a su pobre cimentación. Fue una ruina hasta que Rama IV construyo una pequeña estupa en su parte superior con una increíble vista de 360 grados. En la base del Golden Mount se encuentra el Wat Saket, que fue construido durante el reinado de Rama I. Es muy interesante y mientras subes te encuentras con campanas antiguas con inscripciones. Puedes tocarlas a tu gusto. Estas son las últimas fotos del viaje y en ellas claro, solo aparece Sofía. Aunque Adriana, Xochitl y Maru, se perdieron esta visita, pudieron admirar su belleza a lo lejos más de una vez cuando regresábamos de alguna salida. Por la noche la iluminan muy bonito y resplandece el dorado de su chedi.

Aquí el link para ver las fotos:

Las Fotos

Con las orquídeas ahora enfrente de mí en un florero, me quedo con el recuerdo y las fotos de esta agradable y tan deseada visita.

Con todo mi cariño,
Adriana.

lunes, noviembre 13, 2006

Viaje a Borneo I

La aventura comienza con el desplazamiento en Bangkok al nuevo aeropuerto. Si, aquí también proyectaron un aeropuerto nuevo, pero aquí si lo construyeron. El día que salimos, hacía solo una semana que había sido abierto. Nuestro desplazamiento fue en taxi. Por primera vez en la vida (aunque ya sabia que existían) me subo a uno de esos vehículos donde el chofer es del sexo femenino. Contra todos los estereotipos y etiquetas del arte de conducir automóviles, esta mujer resultó ser el chofer con quien más a gusto me he sentido al desplazarme por las calles de esta ciudad.

Como el aeropuerto era de verdad nuevo, no sabía como llegar, pues resulto ser (al igual que para nosotros) su primera visita al mismo. Lo resolvió fácilmente con un par de llamadas desde su celular y nos llevó sin contratiempo alguno y por un precio muy decente (3 dólares, que resulta una ganga considerando que el lugar está bien a las afueras de la ciudad, creo que como a 25 km.). Sólo de llegar al aeropuerto te quedas con la boca abierta. De primer nivel.

El vuelo (que escogimos muy económico por Asia Air) estupendo. Lo único malo de esta aerolínea barata es que no usa las terminales principales de las ciudades a donde llega (en Bangkok si, porque no hay posibilidad de usar otro) y no tiene los números de asiento asignados, es decir, el que llega primero a la sala de abordaje y se decide a hacer la cola mas rápido, es el que escoge donde se sienta. Si piensas que un viaje de avión de mas de tres horas de duración, ida y vuelta, nos costo alrededor de 100 dólares, creo que vale la pena.

Borneo tiene el nombre más exótico de lo que realmente es. Al menos en lo que se refiere a la parte que pertenece a Malasia y que es la provincia de Sabah. Kota Kinabalu es una ciudad pequeña pero relativamente moderna, por cierto muy agradable. Muy interesante la visita a un país musulmán, especialmente en estos tiempos. La gente toda simpática y amable. Los precios, no tan bajos como en Tailandia, pero tampoco tan caros como México u otros lugares occidentales.

Decidimos buscar un campamento en la selva para conocerla antes de que se acabe. Hicimos el viaje en autobús, a través de carreteras de dos carriles pero en muy buen estado de conservación. El trafico se mueve a velocidades bastante inferiores a las que estábamos acostumbrados en México, con lo que un viaje de 400 o 500 kilómetros se hace en 8 o 9 horas. Por lo que vimos desde las ventanillas del autobús, llegamos justo a tiempo. Las plantaciones de palma de aceite ocupan extensiones impresionantes. Pasas horas circulando y no viendo otra cosa que eso. Hacia el horizonte, aun desde lugares altos en las montanas, no se ve el fin de las plantaciones. Dirías que es un mar de palmeras. De selva, casi nada.

Bajamos del autobús en un pequeño poblado donde teníamos cita para que nos recogieran y llevaran a la selva. Desde allí, un viaje de un par de horas en un vehiculo 4 X 4 a través de caminos de terracería (muy amplios por cierto, ya que están diseñados para que circulen los grandes camiones que transportan las semillas de las palmeras a los molinos que producen el aceite por un lado, y por el otro, las grandes pipas que transportan el aceite mismo a los puertos para embarcarlo). Llegamos hasta la orilla del río Kinabatangan, que atravesamos en una lancha con motor fuera de borda hasta el campamento donde nos alojaríamos.

Para nuestra suerte, no había mucha gente haciendo lo mismo que nosotros, de manera que nos tocó a los cuatro una cabaña con capacidad para 8 personas sin la molestia de inquilinos adicionales. En otra cabaña, tres ingleses buscadores de aventuras como nosotros.

Casi solo de llegar, prepararnos para un paseo al anochecer por el río. La intención obviamente es la de ver la fauna de la región que habita en o cerca del agua. Las nubes amenazaban lluvia y la verdad es que tuvimos solo algunos minutos de observación de monos y pájaros antes de que la amenaza se cumpliera. Cayó un aguacero monumental que nos dejo empapados hasta la médula en el espacio de solo unos minutos. Tan fuerte el aguacero que de plano impedía toda posibilidad de observar algo, por lo que decidimos regresar al campamento, donde después de secarnos y descansar un rato, nos fue servida la cena y se nos indicó que nos preparáramos para una caminata nocturna por la selva. En este caso, prepararnos significó, además de estar seguro de llevar los implementos necesarios, tales como linterna sorda, cámara fotográfica y demás, vestirnos de manera tal que las sanguijuelas (que nos dijeron abundaban) no puedan encontrar piel donde clavar su cabeza. Esto se dice fácil, pero considerando el calor y la humedad del lugar, forrarse desde la cabeza hasta los pies es poco menos que un suplicio. A pesar de las precauciones (que incluían el uso de botas altas de hule del tipo de las que usan los jardineros) Adriana, Marcel y yo sufrimos el ataque de esos animalillos. Marcel en el cuello, yo en una mano y Adriana (aunque sea difícil de creer por las botas altas de hule) en un tobillo y a través de un grueso calcetín de alpinismo. Ella fue la única picada en serio y la herida-cicatriz fue visible hasta hace solo algunos días.

La emoción que produce caminar por la selva de noche, con todos los ruidos y sombras que pueden imaginar, es para mi indescriptible. Los animales a la vista, fueron casi siempre insectos y sólo alguno que otro pájaro. En fin, una experiencia de la que difícilmente uno puede olvidarse. Al día siguiente y en caminatas diurnas o desde la lancha en el río (por cuya orilla caminábamos) si pudimos ver muchos animales que incluyeron desde monos y pájaros pasando por jabalíes o puercos salvajes (incluso un orangután libre) hasta cocodrilos. A juzgar por los que pudimos ver, el lugar debe estar bastante poblado por esos reptiles que resultan bastante impresionantes (más cuando duermes a solo unos metros del río). No tuvimos la suerte (o tal vez si la tuvimos) de encontrar elefantes, que aunque son más pequeños que los africanos nos hubiera encantado encontrar (de lejos claro está).

Mucha gente asocia la isla de Borneo con la muerte de uno de los Rockefeller que dicen terminó servido como botana en la mesa de una tribu caníbal; pero esto no sucedió en Borneo sino en Nueva Guinea. En esta isla, a juzgar por las apariencias de hoy, hace cientos de años que no hay caníbales, si es que alguna vez los hubo. Desde luego, al menos nosotros no los encontramos.

Por cierto que viniendo como nosotros de México, fue curioso encontrar que la palabra con que los malayos dicen “precaución” o “cuidado” es AWAS y se pronuncia tal y como los mexicanos empleamos esa expresión para decirle a alguien que se cuide.

En fin, en los próximos días continuará la historia. En este momento tengo que ponerme a trabajar, ya que como muchos de ustedes saben ya, hemos iniciado una nueva empresa en Bangkok. Para los que tengan interés en saber de que se trata, pueden visitar nuestra página web en:

Asia Trade

Fotos Viaje Borneo