miércoles, marzo 09, 2011
Monje por un mes en Tailandia
Una pareja, con la cabeza casi rapada.
Monje por un mes ofrece a hombres y mujeres la oportunidad de experimentar la vida de un monje budista en un templo de Tailandia, aprender a meditar y recibir clases sobre los principios del dhamma. Tanto iniciados en el budismo como novatos pueden participar en esta iniciativa que, desde 2008, atrae a curiosos de todo el mundo dos, tres o cuatro semanas.
El programa puede combinarse con una estancia en un pueblo tribal de los Lahu o de los Palaung, dos de las tribus que todavía sobreviven en la zona. Los clientes, nunca más de dos o tres al mismo tiempo, conviven con las tribus compartiendo sus comidas y durmiendo en sencillas cabañas de bambú, ayudándoles en sus quehaceres diarios mientras disfrutan del idílico paisaje de cataratas, montañas y naturaleza en estado salvaje del valle de Fang. Para quien, tras desvelar los secretos de la meditación y convivir con una familia local, quiera poner en práctica lo aprendido, el programa incluye la posibilidad de ejercer el voluntariado enseñando en alguna de las pequeñas y necesitadas escuelas locales.
El comedor de 'Monje por un mes'.
La duración y las materias enseñadas dependen del candidato, pero incluso conversar en inglés con los alumnos y contarles cosas del mundo que desconocen es de gran valor para estos niños procedentes de las minorías étnicas que pueblan el norte de Tailandia. La estancia en el templo es gratuita, los participantes hacen donaciones y se pagan sus comidas, con un coste de unos 3 euros diarios aproximadamente.
¿Cuáles son las ventajas para el viajero que se atreva con semejante oferta? Además del interés meramente cultural que pueda tener profundizar en los principios y enseñanzas budistas para el foráneo occidental, la práctica diaria de la meditación y la austeridad de las condiciones suelen conducir a una mayor claridad mental y paz espiritual, según los testimonios que llenan su página web. Para quien huya del turismo tradicional la autenticidad de la experiencia, ya sea como monje o conviviendo con tribus locales, está garantizada.
¿Las dificultades? La austeridad de las condiciones –un templo no es un hotel 5 estrellas– y la dureza física de quien siga los 8 preceptos budistas necesarios para ser ordenado novicio –tan sólo dos comidas diarias antes de las 12 del mediodía, abstención de sexo y alcohol y madrugones, entre otros- hacen de esta experiencia un plato no apto para espíritus acomodados. Según el testimonio de Chris Nuttal, de Manchester, «soy una persona diferente a quien era hace un mes. Me conozco mejor a mí mismo y las experiencias que he tenido me han dejado una huella que nunca olvidaré».
Más información en http://www.facebook.com/FangValley.
Tomado con permiso del Blog ocholeguas.com, "Asia en la Maleta" por Carmen Gómez Menor
http://www.ocholeguas.com/2011/03/02/asiaenlamaleta/1299061731.html
Gracias Carmen por la colaboración.
Sanuk
sábado, junio 27, 2009
Retrospectiva
En medio de esa reflexión, hemos considerado hacer de este post un breve relato autobiográfico de nuestra familia a fin de que se entienda el porqué de nuestra estancia en Asia y el porqué de nuestro regreso a México. Tal vez a algunos de nuestros pacientes lectores les genere interés el conocer nuestras motivaciones. Pasemos pues a ello:
Los dos nacimos en la ciudad de México y nuestro único hijo también. Nuestra fuente de ingresos fue un negocio familiar dedicado a la fabricación de autopartes y que lo fue de toda la familia durante más de 35 años. Por allá de los años 93 o 94 y como consecuencia de la competencia que desató la globalización, tuvimos la oportunidad de asociarnos a una empresa norteamericana que se desarrollaba en el mismo campo que nosotros y la tomamos. Unos años más tarde, a raíz de la compra de esa empresa por parte de una transnacional sueca y en vista de las circunstancias del momento, nos vimos forzados a vender nuestra parte a dicha transnacional.
Ante este cambio brusco de vida, tratamos de hacer algún nuevo negocio, pero siempre desconfiando de la política PRINCIPALMENTE especialmente en estos tiempos en que por algún motivo, y en casi todo el mundo, parece hacer las cosas difíciles para los empresarios chicos y medianos que no tenemos algunas de las ventajas de las que gozan los grandes capitales.
Nuestro hijo recibió una educación fuera de lo convencional primeramente porque estudió en una escuela internacional e hizo su carrera de literatura en E.U. A los 22años cuando le parecía que se comía el mundo porque la vida le había sonreído tanto a él como a la familia, comienza lo que muchos cristianos dirían nuestro calvario, empezando porque el año en que él se graduó paso lo de las torres gemelas de tal modo que sus proyectos y empleo que tenia prometido en la ciudad de Nueva York, se vinieron abajo.
Regresando a México, nuestro hijo ayudo en algún nuevo proyecto a su papá y comenzó una segunda carrera en la Universidad Anáhuac, para terminarla (según sus sueños de entonces) en Barcelona. Comienza a estudiar catalán y a preparar todo para partir, cuando unos amigos le proponen unirse a un proyecto en Argentina y decide tomar el reto.
Este proyecto se complica mucho y al no sentir que funcionaria como se planeó, decide hacerse a un lado. Como ya desde hacía tiempo y en forma paralela se había metido en el mercado de las traducciones, se queda a vivir en Buenos Aires dedicándose a eso durante algo más de medio año disfrutando la vida porteña y adentrándose en la vida y cultura de esa ciudad. Mientras eso ocurría planea una aventura de un año por Asia, por lo que regresa a México para compartir con nosotros este proyecto y ahorrar dinero para ese año de aventuras.
Unos seis meses viajando por India (al mismo tiempo traduciendo) y luego temporaditas en diferentes países de Asia, los lleva a Bangkok forzados por el monzón y quedan encantados de esta ciudad tan sui generis. Se quedan otro medio año allí y Marcel comienza a ver posibilidades de negocio con artículos Tailandeses, así que manda algunas cosas y comenzamos a probar con conocidos.
Ante el entusiasmo nuestro y de quienes nos compraban esta mercancía, nuestro hijo vuelve a dar un salto en sus proyectos y nos propone que nos vayamos a vivir al menos un año a Bangkok y que lo combinemos con diversión y búsqueda de negocios. Viene a ayudarnos a quitar nuestra casa, vendimos prácticamente todo lo que habíamos acumulado durante más de treinta años de vida común, dejamos rentada la casa y partimos hacia Bangkok sin haber estado nunca en ningún país Asiático.
Nuestras primeras impresiones algunos de ustedes ya las han leído en éste blog que abrimos mi marido y yo al poco tiempo de encontrarnos allí. Fue una experiencia tan diferente que ambos perdimos peso, pero vivimos en año y medio con más intensidad que muchos de los años de vida juntos.
Los amigos y familia aunque no expresaban su sorpresa e incluso el pensamiento de que habíamos enloquecido, nosotros lo notábamos por los comentarios que nos hacían.
En algún relato seguramente hice alguna referencia, pero no con detalle. No sabía con certeza si el regresar era adecuado o no, pero al mismo tiempo que parecía necesitar un impulso el negocio que habíamos comenzado, nuestra única casa parecía que se vendía.
Así que al juntarse estas dos cosas y con los ahorros ya bastante al límite, tomamos la decisión de que solo Juan viniera. Ya aquí en México como habíamos comenzado a enviar piercings de plata y oro a México que se estaban vendiendo bien, decidimos que me vendría también yo para seguir impulsando esto. Cuando llegué, el negocio del piercing parecía crecer y los piercineros decían que lo que estábamos importando de Tailandia era de lo mejor. Hasta la fecha pienso que así es, pero en México la moda del piercing y el tatuaje todavía no tienen la aceptación que en otros lugares del mundo y pareció estancarse aquí en la ciudad de México donde teníamos los clientes.
La opción era entonces comenzar a viajar a provincia (principalmente a las playas), cuando nos damos cuenta de que ya teníamos en nuestras manos un producto estrella y que solo había que afinar todo.
Este producto nuevo que apenas hace un mes introducimos en las tiendas Sanborns y hace solo una semana en Liverpool, se está vendiendo muy bien porque nos esforzamos en que sea el mejor producto de limpieza de metales y joyería que hay hoy en el mercado mexicano. Esto lo digo sin ninguna duda, porque lo hemos comprobado antes de hacer o tener idea que haríamos negocio con él. Solo queríamos darles un buen servicio a nuestros clientes del piercing. Quien iba a decir que ahora ya no vendemos piercings para concentrarnos en SILVER BRITE y algunas otras importaciones.
Después de todo este tiempo, hoy nos sentimos contentos con los resultados obtenidos con tanto tesón y esfuerzo, aun en tiempos de crisis. Esto nos dice que nada está escrito y para demostrarlo solo hay que ver el derrumbe que ha tenido la economía y sobre todo la parte bancaria y la financiera mundial.
Esta experiencia con nuestro hijo a nosotros nos deja la enseñanza de que nunca debemos ver a la juventud con arrogancia, pues quien les dirá que serán los hijos los que aportaran las nuevas ideas a aquellos que los enseñamos un día a todo. Para nosotros esta siendo una experiencia enriquecedora por donde la veamos, porque hemos combinado la experiencia nuestra (especialmente de mi marido), con el carácter intrépido y siempre inquieto de nuestro hijo generador de ideas y proposiciones.
Así que próximamente les platicare de donde creo le nació a nuestro hijo y a la vez a nosotros también el afán de aventura y de movimiento continuo aun cuando ya no se tienen veinte ni treinta años de edad.........
Sanuk
miércoles, abril 08, 2009
EL MEDITADOR DE LA CIA 3a. y última Parte
La mañana del octavo día conseguí elevar el mío. Las piernas me dolían mucho, estaba a punto de volver a rendirme, pero de repente mi sufrimiento se apaciguó, el dolor dejó de darme miedo, empezó a disolverse y desapareció. Lo había logrado. Mi mente ya no era un mono que saltaba de rama en rama. Fue un placer enorme. Después, oí las palabras de John:
Las horas que siguieron no fueron tan excepcionales, pero el tiempo pasaba sin que esperase su final con impaciencia. Meditar ya no era una prueba de resistencia contra reloj, como estar bajo el agua hasta que se siente que los pulmones estallan. Meditar se había convertido en lo que debía ser: un ejercicio de concentración. Tuve la impresión de
Usé la pausa del mediodía par ir a meditar sobre la cascada. Después del anapanaa, entré en la piel, me perdí en una célula y se me abrió el vacío. Vinieron a mi encuentro imágenes doradas de rostros conocidos: mi madre, mi padre.....Después llegaron rostros desconocidos; después, bellísimos colores. ¡Lo había logrado!
De nuevo tuve fortísimos calambres y no pocas dificultades, pero ya sabía que eran pasajeros y que era capaz de regresar a aquella puerta y de atravesarla. Había entendido especialmente la grandeza de John y de su método: alcanzar la idea de no permanencia, alcanzar la conciencia de aniiccia, usando el dolor que provoca la inmovilidad. Una vez aceptado que aquel dolor era tan pasajero como todo el resto, el gran paso estaba dado.
Aquella experiencia me reafirmó en mi hipótesis: la fe exclusiva en la ciencia nos había restado a los occidentales un interesante bagaje de conocimiento. Al enfilar la autopista del saber científico, habíamos olvidado el resto de los senderos que, en otro tiempo, también nosotros conocimos. Tenía la prueba: el dolor no es solo un fenómeno físico controlable mediante una pastilla. Se puede llegar al mismo resultado adiestrando la mente.
¿Era esa la respuesta a la pregunta de Leopold? ¿Era posible que haber aprendido a usar la mente fuese algo que guardar en la maleta y llevar conmigo, de modo que al volver a Europa tuviese algo más que explicar que un puñado de viejas historias de marinos?
La ultima hora de meditación se dedicó a la práctica de la
Después se recitó una larga lista de personas, a las que dedicamos nuestro agradecimiento y parte de los
Fuimos al fin liberados de los votos y del compromiso de guardar el Noble Silencio. Durante la noche se celebraría una cena ---- no vegetariana y regada con buen vino ---- para celebrar el final de nuestro retiro y para que los participantes pudiésemos hablar y conocernos. ¡No era lo que yo deseaba! Cogí mi mochila y me fui de allí.
La casa de Dan Reid estaba a media hora de automóvil de Pongyang; llegué a la caída del sol. Era una casa magnifica: construida completamente en madera según en el viejo estilo tailandés, estaba junto a la orilla de un río y disponía de una enorme terraza sobre el agua. Dan, que estudió chino en Berkeley, vivió quince años en Taiwán y aprendió Tai Ji chuan y Kung Fu, conoce y practica diversas religiones, del taoísmo al lamaísmo. Dan también es alguien que busca. Esta convencido de que en el pasado chino y tibetano existió una sabiduría hoy perdida, y utiliza su gran conocimiento de la lengua como llave para abrir esa caja fuerte olvidada. Ha escrito libros sobre métodos taoístas para mantenerse sanos, longevos y sexualmente activos. Yuki, su esposa, se ocupa de ciencias ocultas chinas y es, al igual que Dan, una gran experta en meditación.
Cenamos a base de tres distintos tipos de arroz y de minúsculos calamares. Eran los primeros
Hablamos de gemas y piedras que, llevadas encima, sirven para atraer energía y alejar los peligros. Yuki dijo que creía en la desmaterialización de ciertos objetos. Explicó que, cuando era niña, una mujer le dobló los huesos de la mano para que entraran por la fuerza dos brazaletes de oro que quedaron en su brazo. Un día, al despertar, comprobó que uno de aquellos brazaletes había desaparecido. Era imposible que lo hubiese perdido. Lo buscaron por todas partes, pero no lograron encontrarlo. La única explicación posible fue que se había desmaterializado. Se había convertido en energía. Yuki dijo que las viejas historias chinas están plagadas de sucesos de ese tipo.
Dan estaba escribiendo un libro de cocina china, y nos habló de una tarde que pasó en un nuevo restaurante de Cantón, muy especial. Las mesas estaban dispuestas en tres niveles alrededor de una enorme jaula de hierro, en cuyo interior se exhibían varios animales cuyo destino era servir de alimento: perros, serpientes, monos, osos y otras
---- En la próxima vida ---- dije yo ----, en aquel restaurante los monos serán cocineros y los cocineros, simios.
---- Fíjate, fíjate ---- rebatió dan ----. Sigues siendo occidental y cristiano. Tienes la necesidad de creer que hay justicia en alguna parte. Para un budista, en cambio, no es así. ---- Tuve que admitir que los diez días de meditación no me habían quitado el deseo de ajustar cuentas con los
Dormí en la terraza a pierna suelta. Me desperté a las cinco sin necesidad de gong, fui a poner tres varitas de incienso en la sala de los Budas y medité frente al río durante más de una hora.
Me sentía muy bien, fuerte y purificado. Aquellos diez días de silencio, abstinencia y esfuerzos me habían renovado profundamente. Era el 23 de enero y, según el calendario chino, aún faltaban dos semanas para que acabase 1993 y, con él, mi año sin tomar aviones Pero sentí un gran deseo de reafirmarme como florentino, de volver a tener mi destino en las manos y de desafiar aquella prohibición con la que llevaba conviviendo trece meses.
Durante el desayuno anuncié que volvería a Bangkok en avión.
---- Tienes razón ---- dijo Yuki ----. Hoy es un día extremadamente propicio para ti. ---- Al levantarse, Yuki fue a meditar en la sala de los Budas y vio mis varitas de incienso. Leyó mi futuro en el modo en que cayeron las cenizas ----. No hay ningún problema. De verdad: ningún problema ---- siguió diciendo. Y me causó un gran placer. ¿Significaba eso que creía en los mensajes de la ceniza? ¡Y porqué no!
Era domingo y, sin haber hecho reserva, no fue fácil encontrar plaza en los vuelos Chiang Mai- Bangkok. Esperé horas y horas en el aeropuerto. Después me llamaron para el vuelo TG 119. ¿Un buen numero? me pregunté, como si lo hiciese siguiendo una vieja costumbre.
Todo se desarrolló con absoluta normalidad: la musiquilla, los cinturones de seguridad, el despegue, el anonimato de los pasajeros..... Cerré los ojos, me concentré en el punto en el que mi respiración toca la piel y seguí conociendo la niiccia hasta que noté como las ruedas pisaban la pista del aeropuerto de Bangkok.
Recordé algo que dijo el general en uno de los Discursos del atardecer: si uno muere meditando y la mente esta quieta en el ultimo instante, la reencarnación tendrá lugar en un lugar de gran paz y tranquilidad.
Esa ocasión me la perdí.
Sanuk
sábado, abril 04, 2009
EL MEDITADOR DE LA CIA 2a. Parte
¡Extraña historia, la suya! Había nacido en Pensilvania en 1930, hijo de una humilde familia de mineros. Empezó a trabajar como mecánico y después como fotógrafo. Mientras cumplía el servicio militar, fue destinado a Japón: el proceso contra los criminales de guerra en Tokio tocaba a su fin, y John fue enviado para fotografiar a los imputados mientras les eran leídas sus sentencias de muerte. Una vez licenciado, regresó a los Estados Unidos, estudió en la universidad y logró ingresar en la CIA. Allí fue adiestrado en una tarea muy particular: abrir y cerrar todo tipo de cerraduras sin que nadie lo advirtiese. Las de una casa, de una oficina, de una embajada o incluso de una caja fuerte. Sus misiones consistían en llegar a una ciudad, estudiar durante semanas un edificio para poder entrar en él, fotocopiar documentos y regresar a casa. En 1950 fue enviado a Trieste y, después, a Roma. Llegó a Tailandia en 1954, para adiestrar a la policía fronteriza. Allí quedo impresionado por el budismo y empezó a meditar. Pasaron algunos años; en la CIA creyeron que su agente se había vuelto loco, de modo que le concedieron una pensión de invalidez por
En el tercer Discurso del atardecer sobre el Dharma,
Y así, pasados tres días de anapanaa, de concentración en el punto inmediatamente bajo la nariz donde la respiración toca la piel para tomar conciencia de las sensaciones de contacto, de calor y de movimiento del aire, pasamos a la autentica meditación: la vippasanaa o meditación interna. Ahora se trataba de dirigir aquella
Teníamos que empezar fijando toda la mente en aquel punto bajo la nariz, para después moverla hacia arriba, hacia el centro de la cabeza ---- entendí porque muchas estatuas de Buda tienen una llama en ese punto ----; y entonces, desde el punto más alto del cuerpo, muy lentamente y sin perder el control, debíamos trasladar la mente a la piel y debajo de ella, al cráneo y al interior del cerebro, a los ojos y a la nariz, y descender despacio hacia el interior del pecho (a los pulmones, el corazón, las venas, los huesos, el estomago) y aun más abajo, hacia las piernas y los dedos de los pies. Y no debíamos pensar en ninguna otra cosa, sino que nuestra mente debía ser como una linterna apuntando en la oscuridad de una caverna, debía tomar conciencia de cada sensación y darse cuenta de como todas ellas son transitorias; de como el dolor, el placer, la caricia del viento o un sonido, son siempre transitorios.
Alternándose en la tarima con el general, John empezaba sus horas de meditación con una plegaria que esperaba con placer:
de la ignorancia, de los deseos, de las aversiones.
Que todos los seres puedan liberarse
del sufrimiento, del dolor, de los conflictos.
Que todos los seres puedan llenarse de infinita
gentileza amorosa y ecuanimidad.
Que todos los seres puedan alcanzar
la total iluminación>.
Y yo esperaba su amén aun con mayor placer, porque con él llegaba el final de la tortura. No hacía ningún progreso. Con grandes esfuerzos y dolores, conseguía estar más quieto que al principio, pero no estaba allí para eso. Mi objetivo era aprender a meditar, pero mis logros equivalían a cero. Me sucedía exactamente lo que un famoso monje muy versado en la meditación le dijera a John años atrás:
A medida que pasaban los días, John me resultaba cada vez más y más convincente. No había en el nada de falso o presuntuoso. Era un hombre simple que creía haber descubierto una gran verdad. Era un laico que hacía un ejercicio no necesariamente religioso, pero si espiritual.
Cada vez que entraba o salía de la terraza de meditación, se volvía al Buda para saludarle con las manos unidas a la altura del pecho: simplemente, un gesto de agradecimiento y de respeto por haberle indicado el camino del Dharma. No había en el la menor traza de esa religiosidad chabacana de tantos otros convertidos.
¿Se trataba acaso de la
U Ba Khin era birmano. Nacido en 1899, entró en la administración colonial inglesa e hizo carrera en ella. Cuando en 1948 la Unión Birmana alcanzó la independencia, fue nombrado director general del Ministerio de Economía, Devoto budista, mostró interés por la meditación desde su juventud, y decidió poner al alcance de los laicos esa práctica espiritual que los bonzos habían monopolizado durante siglos. O se hacía monje, o era imposible meditar.
U Ba Khin empezó impartiendo cursos a sus empleados en el ministerio; después, en 1952, fundó en Rangún el Centro Internacional de Meditación. Cuando murió en 1971, la meditación se había convertido en un ejercicio espiritual accesible a cualquiera, como había sido dos mil quinientos años atrás, en los tiempos de Buda. Su método consistía en concentrar todos los esfuerzos en un curso de apenas diez días, de manera que el laico pudiese volver a su vida normal con la capacidad de meditar por su cuenta.
Según una de las anécdotas que John explicaba para amenizar sus Discursos del atardecer, el primer discípulo de U Ba Khin fue un jefe de estación. Viajando como inspector ferroviario por una remota zona de Birmania, U Ba Khin fue en su búsqueda acompañado por el responsable de la única estación de la zona. Cuando llegaron, una monja les dijo que el maestro estaba muy ocupado y que no recibía a nadie.
---- ¿Que buscas? ------pregunto simplemente el monje.
---- El Nirvana ---- respondió U Ba Khin.
---- ¿Y como crees que lo alcanzarás?
---- Entendiendo la aniiccia.
---- Muy bien. Entonces, enseña a los demás ---- dijo el arahant. Y, tras cerrar la portezuela, volvió a su meditación.
U Ba Khin ordenó al jefe de estación que adoptase la posición del loto y le pidió que espirase concentrando su atención en el punto en el que la respiración toca la piel.
El haber puesto la meditación al alcance de todos dio nueva vida a su práctica y facilitó su difusión en Occidente. John fue uno de los primeros discípulos de U Ba Khin, y el propio maestro le autorizó a enseñar en Europa.
---- Entonces, maestro, tú que conoces Occidente, no te ofenderás ---- le dije aprovechando el único momento en el que, llamado a su bungaló para referirle mis progresos en la meditación, estuve autorizado a romper mi Noble Silencio ----, no te ofenderás si te digo que en todos estos días no he logrado meditar ni un sólo minuto; que, en lugar de concentrarme en mi nariz, mi mente ha hecho de todo: desde pintar mi casa de campo hasta un proyecto para ampliar mi biblioteca. En lugar de pensar en la respiración, he pensado en cosas que debo escribir y en lo absurdo que me resulta estar aquí; cuando tu dices que pensemos en la
John rió divertido.
---- No desesperes ---- dijo ----. Todo eso de lo que me hablas es pasajero. Terminará. Es posible que tu mente lleve siglos sin estar bajo control. ¿Y tú quieres domarla de buenas a primeras? ¿En pocos días? Espera. Insiste. Continúa conociendo la aniiccia.
La idea de que mi mente no se hubiese ejercitado
Desde siempre, lo que más me ha gustado del budismo es su tolerancia, la ausencia de pecado, la falta de ese peso sordo que nosotros los occidentales, en cambio, llevamos siempre detrás y que, en el fondo, constituye la cola de nuestra civilización: el sentimiento de culpa. No hay nada en los países budistas que sea terriblemente reprobable. Nadie te echa nada a la cara, nadie te sermonea o intenta darte una lección. Por eso, se trata de países agradables, en los que se sienten a gusto muchos jóvenes occidentales que viajan hasta ellos en busca de libertad.
El budismo te deja en paz: nunca te pide nada, y mucho menos que te conviertas al budismo. Una de las prohibiciones de los monjes budistas es la de enseñar su religión a quien no lo pida expresamente; otra ---- muy interesante ---- es la de no jactarse por sus progresos en la meditación. El budismo siempre te deja ser lo que tú quieras. Dice que no hay que matar, pero todos matan. ¿Y los asesinos? Es su problema. ¡Tendrán reencarnaciones malas! Ninguno intenta hacer justicia aquí y ahora. Al contrario: no nos corresponde a nosotros hacerla. Por eso, la caridad no es un deber moral. Al contrario: ayudar a los pobres les impide liberarse de su karma negativo; hacerse cargo de un leproso significa impedir su salvación a través del sufrimiento y privarle de un renacimiento positivo. ¿La casa del vecino arde? ¡Tendrá algo que ver con su vida anterior!
Más que una religión, el budismo es un modo de vivir; es una interpretación del mundo desde el punto de vista de una sociedad campesina que, al estar siempre muy cerca de la naturaleza, necesita explicarse su absoluta crueldad. En la naturaleza no hay justicia; en ella nunca se pasan cuentas. Entonces, ¿por que querer pasar cuentas entre los hombres, si estos también son parte de la naturaleza?
El budismo tampoco tiene aspiraciones de conquista, no es misionero ni va a la caza de almas. ¿Quieres ser budista? ¿Si? ¡Lograrlo es tu problema! Por eso, nunca se ha enseñado la meditación. Y no es casualidad que la difusión mundial que hoy vive el budismo ---- además de por el fenómeno tibetano ---- se deba principalmente a los convertidos occidentales que, al no haber perdido su instinto de cruzados, abren centros por doquier para difundir esta religión.
En el fondo, si se toma en serio y se lleva a sus últimas consecuencias, el budismo es la negación de la sociedad civil y, en consecuencia, del progreso. Si todo es transitorio, si no es posible huir de la ley de causa y efecto y la única salvación consiste en adquirir indiferencia por la vida, en meditar para escapar del terrible ciclo de nacimiento y muerte, entonces nada tiene importancia, todo es inútil, todo debería detenerse: una visión de gran pesimismo y de consecuencias nihilistas.
¿Que sociedad resultaría si sus miembros llevasen estas ideas a sus últimas consecuencias? Una sociedad auténticamente budista solo podría ser inmóvil e inactiva. Por supuesto, en la práctica no ha existido nunca una sociedad así, sino que todas han seguido existiendo gracias a una formula de extrema tolerancia: han dejado meditar a los monjes (por lo general, solo a los menos dotados, mientras que los más inteligentes se dedicaban a la doctrina) y han dejado que la gente
Sanuk
sábado, marzo 28, 2009
EL MEDITADOR DE LA CIA
De su libro que por cierto recomiendo mucho leer, "Un Adivino me dijo", viene este capitulo que me pareció que interesará a aquellas personas que como yo, seguimos buscando, leyendo y experimentando esto de la meditación.
Por el tamaño de lo escrito, hemos decidido publicarlo en tres partes. Aquí va la primera.
EL MEDITADOR DE LA CIA
Y así....., yo también fui capaz. Tan quieto como una piedra, sentado en el suelo con las piernas cruzadas y las manos a la altura del ombligo, una sobre otra, con las palmas vueltas hacia arriba; la espalda recta, los hombros relajados, los ojos cerrados......
Pensaba solo en la punta de mi nariz, buscando ese instante en el que la respiración, lenta y ligera, entra y sale hasta que toca un preciso punto de la piel. Así, una hora tras otra. Un día tras otro: sin pronunciar palabra, comiendo vegetariano ---- la última comida, antes del mediodía ----, traerme, intentando ser consciente de cada gesto, de cada pensamiento, de cada sensación.
La meditación: había pasado media vida en Asia y nunca me había interesado en practicarla. Oía hablar de gente que lo hacía, que acudía a cursos, pero me parecía algo que nada tenia que ver conmigo: cosas para desorientados, una respuesta evasiva a los problemas del mundo. Resulta increíble, pero así es. Había visitado decenas de templos en China, en Japón, en el Tíbet, en Corea, en Tailandia o en Indochina; había pasado días y días en monasterios budistas, pero nunca me había planteado el tema de la meditación. ¿Para que sirve? ¿Como se practica? ¿Cual es su sentido?
Había acumulado diversos Budas y convivido con ellos ---- uno birmano, de bronce, presidió silenciosamente mi biblioteca durante más de veinte años-----pero lo hice solo atraído por la belleza plástica de las estatuas. Nunca me había preguntado que hacían allí, sentados en la posición de loto, con aquella sonrisa magnánima, los ojos semicerrados, una mano sobre la rodilla y la otra tocando el suelo. De verdad que nunca me lo había preguntado, como alguien que no se haya preguntado nunca por el sentido de ese Cristo crucificado que tiene sobre su cama desde que nació.
Pero la vida es un continuo desaprovechar. ¡Con cuanta buena gente tropezamos sin darnos cuenta de ello, y cuantas cosas buenas nos pasan desapercibidas por el camino que hacemos cada día, de vuelta a casa! Pero siempre encontramos la ocasión precisa: por alguna especie de azar alguien te detiene y te hace prestar atención a esto o a aquello. El camino que me había llevado al retiro de Pongyang fue un autentico laberinto, pero al final, en parte atendiendo a los consejos de los adivinos ---- ¡Medita!, me dijeron muchos de ellos ---- y en parte siguiendo los guijarros blancos diseminados por Karma Chang Choub, decidí hacer caso a Leopold. Después de haberme hablado de su maestro en tantas ocasiones, Leopold me dijo en noviembre que John Coleman vendría a Tailandia para celebrar uno de sus famosos cursos y me recomendó inscribirme en el.
---- Debes entender la meditación ---- decía ----, de otro modo, ¿que has estado haciendo todos estos años en Asia?
La idea de aprender a meditar gracias a un americano ex agente de la CIA me pareció extraña, pero es bien cierto ---- como Leopold decía ---- que a veces se necesita a un mediador occidental para llegar a entender ciertas cosas de Oriente.
El retiro se hallaba en Pongyang, en el Norte de Tailandia. Se trataba de una serie de bungaloes de madera y techo de paja, esparcidos en el lado de un valle estrecho y verdísimo entre gigantescos arbustos de bambú, manchas de flores y poblados bosquecillos; en el otro lado del valle se alzaba la vieja jungla, con sus árboles de enormes y espumosas copas. El pabellón de meditación era una terraza de madera, escasamente alejada de una cascada de aguas espumosas. Después, el torrente formaba un pequeño lago rodeado de flores rojas y naranjas.
La jornada empezaba antes de la salida del sol con el sonar de un gong que, desde la terraza, retumbaba gentil pero severo por todo el valle, haciendo que muy pronto apareciese la treintena de linternas de los participantes que, como luciérnagas en la oscuridad, remontábamos la colina. Después, cada uno ocupaba un puesto sobre su cojín cuadrado y meditaba durante una hora encarado a una tarima baja situada junto a un pequeño altar con un Buda y algunas flores, sobre la que meditaba el
Necesite doce horas de tren y una de automóvil para llegar a Pongyang, pero estuve a punto de irme en el preciso instante en que llegué. Cuando lo hice, el resto de participantes ya estaba allí. Se trataba en su mayoría de mujeres de mediana edad: ninguna era hermosa, ninguna era amada, pero todas eran inteligentes y aun sentían curiosidad, de manera que ninguna aceptaba los mediocres roles que la sociedad les asignaba y, por ello, todas se hallaban en plena crisis vital. Eran el mismo tipo de mujeres que había encontrado en mis visitas a adivinos a lo largo del año. Las tailandesas eran las más ricas, mientras que las extranjeras se habían curtido en otras meditaciones ----algunas de ellas, como ocurre con todos los convertidos, eran fanáticas budistas ----. En cuanto a los hombres, no había ni uno solo interesante. Un suizo decía estar allí porque la salud era su
Además de eso, los
John y el general se conocieron en Bangkok a principios de los años cincuenta. Y fue precisamente este último ----entonces un joven capitán-----, quien introdujo a John ---- en aquel tiempo, un joven agente secreto norteamericano con la cobertura de businessman ---- en la senda de la meditación. Con los años, el capitán hizo carrera: fue aide de camp del rey y se había jubilado recientemente con la fama de haber sido uno de los jefes de policía más honestos que jamás haya tenido Tailandia. Devoto budista, había practicado la meditación durante más de cuarenta años, y ahora se tomaba como un autentico deber el enseñar a los demás.
Vencí mi arrogancia y decidí quedarme. Los primeros días fueron muy duros. La posición del loto me parecía muy cómoda apenas me sentaba, pero después de un cuarto de hora se hacía insoportable y, después de media hora, se convertía en una autentica tortura: mis rodillas parecían llenarse de alfileres, la espalda era un puro calambre y el deseo de moverme se hacía fortísimo. No conseguía
---- Piensa solo en ese punto, siente solo la sensación de tu respiración tocando la piel. Piensa solo en ese punto..... ---- decía muy despacio John, sentado en su tarima como un enorme Buda de cera ----. En el instante en que la respiración toca la superficie de la piel, los tejidos nerviosos responden con una sensación, con la experiencia del tacto.... Sé consciente de esa sensación.... Sé consciente de la respiración que entra, que sale.... y los fuegos de la avaricia, del odio, de la ignorancia, del deseo, de la aversión, se extinguirán, y la mente quedara en calma, serena, libre del miedo y de la angustia....
Yo tenia los pies debajo de las rodillas, los ojos cerrados, las manos quietas, pero cuando no se fijaba en el dolor de las piernas o en mis ganas de levantarme y gritar, mi cabeza iba en todas direcciones: huía sin que pudiese retenerla. No la dominaba: no era mía. Inútil. El dolor se hacía insoportable y, antes de que John anunciase el final de la hora (interrumpiendo el silencio con su amen particular:
Estuve a punto de irme en varias ocasiones. ¿Que sentido tenia permanecer con los ojos cerrados ante una naturaleza tan hermosa? ¿Que sentido tenia pensar en negarme todo pensamiento e imponerme artificialmente un dolor, si antes o después la vida entregaría a todos una dosis, incluyéndome a mi mismo?
Escuche los primeros sermones del atardecer irritado por su mensaje.
---- En la vida, todo es sufrimiento. Se nace provocando sufrimiento, se muere sufriendo. Se sufre por lo que se quiere, se sufre cuando se tiene por miedo a perderlo.... ----- decía John. Me fastidiaba oírle hablar de
Sin embargo, no faltaban los placeres. Uno era el silencio. En la ceremonia de apertura, nos comprometimos de manera bastante formal a respetar los Cinco Preceptos durante la duración del curso: no matar (y esto valía para todo ser vivo, incluidos los mosquitos, por lo que en Pongyang no se usaban insecticidas), no mentir, no tomar lo que no fuese dado, no tener relaciones sexuales (
Durante los paseos entre una y otra meditación nos cruzábamos con los otros participantes, pero no era necesario entablar conversación: bastaba con un mudo ademán de la cabeza. En la mesa no había necesidad de decir cualquier cosa para llenar vacío, a veces insoportable, con banalidades aun más vacías. Cada uno estaba siempre a solas consigo mismo.
El silencio fue un gran descubrimiento porque, sin las palabras de los demás, me di cuenta de que la grandiosa belleza de la naturaleza está en su silencio. Miraba las estrellas y notaba su silencio; la luna no hacía ningún ruido y el sol salía y se ocultaba sin ni siquiera un murmullo. Incluso el fragor de la cascada, los gritos de las aves o el soplar del viento entre las frondas de los árboles, me parecían parte de un extraordinario, animado, cósmico silencio del que gozaba y en el que hallaba la paz.
Me pareció que el del silencio era un derecho natural que nos han quitado. Pensé horrorizado en cuanta vida se nos va aplastada por la cacofonía que nos hemos inventado con la ilusión de que nos cause placer o nos haga compañía. Todos deberíamos reafirmar este derecho al silencio de vez en cuando, y concedernos una pausa: una pausa de varios días de silencio para escucharnos a nosotros mismos, para reflexionar y recuperar un poco de higiene.
Otro placer venía del esfuerzo. Con el paso de los días, el haberse comprometido a respetar las prohibiciones adquiría cada vez más valor, y el mantener ese compromiso nos daba la sensación de obtener una fuerza. John decía que aquel esfuerzo servía para
Aquella era la verdadera razón de que yo estuviese allí. Durante todo aquel año pasado entre adivinos, de alguna manera había terminado por encontrarme frente a la palabra
Pensaba en mí mismo. Desde hace años, corro algunos kilómetros cada mañana, hago gimnasia e intento ejercitar los músculos que me son más útiles. ¿Pero cuando me he ocupado de mi mente? ¿Cuando he hecho ejercicios para forzarla, para permitirle demostrar donde es capaz de llegar? La mente es uno de los instrumentos más sofisticados que tenemos a nuestra disposición, y ¡no la tratamos con el mismo cuidado que dedicamos a los músculos de las piernas! No la enseñamos a concentrarse, no la adiestramos en el desarrollo de ciertos poderes que algunos le han atribuido en el pasado.
Alexandra David Neel, la extraordinaria exploradora francesa del Himalaya durante la década de los treinta, hablo de lamas tibetanos capaces de desmaterializarse con la mente, y de otros capaces de comunicarse entre si a gran distancia. ¿Todo falso? Quizá no. Quizá hay algo en la mente humana que hemos perdido con el tiempo. La hipótesis de que en algún rincón del mundo todavía existan seres humanos capaces de usar la mente de ese modo, empujó a algunos europeos a recorrer Asia en su búsqueda. En 1924, un joven inglés llamado Paul Brunton recorrió la India en busca de yoguis, eremitas y faquires, intentando entender como pudieron alcanzar una
El primer paso de todas las distintas vías hacia aquella
Continuará....
Sanuk
viernes, abril 18, 2008
Un Vistazo a Oriente
Un Vistazo a Oriente (Japón y China).
Por Agustín Basave Benítez.
"Más que una región, el oriente es una cosmovisión. No es otro mundo sino, básicamente, otra forma de ver el mundo. La relación entre el hombre y la naturaleza, el significado de la vida, la idea de la divinidad, muchas cosas se han concebido en estas tierras de manera muy distinta a occidente. Es otro modo de pensar. La mente oriental, gira, se religa a lo supranatural y, como un espiral, vuelve sobre si misma.Aquí el tiempo no es rectilíneo, ni la causalidad unilineal. Por eso el misticismo, la filosofía aparentemente rebuscada y asistemática y en general la proclividad a codificar una ética práctica en consejos abstractos."
"Más allá de la realpolitik, en el plano axiológico, me parece percibir una diferencia fundamental entre oriente y occidente.La intelligentsia occidental se ha inclinado a ver el conflicto como la propela del desastre del progreso, mientras que en el pensamiento oriental el concepto central ha sido la armonía. Evidentemente estas corrientes han tenido énfasis distintos, como en el primer caso hacia lo colectivo (con una nutrida lista de exponentes en la escuela “conflictista” de las ciencias sociales) y en el segundo curiosamente hacia lo individual (con una extensa literatura moralista). Pero ni las religiones de occidente han postulado la armonía del alma como algo cabalmente asequible en este mundo, como tampoco las sociologías políticas de oriente han preconizado el conflicto de intereses como elemento determinante del funcionamiento de la sociedad. En todo caso, digamos que desde ambas perspectivas se aspira al ideal armónico, sólo que los orientales tienden a él como origen y los occidentales como destino. Con sus excepciones, unos privilegian la estabilidad del equilibrio, la paz interior y la concordia y otros, el dinamismo del desequilibrio, la lucha interna y el choque de los contrarios."
"No es necesario viajar mucho por este continente para percatarse esa peculiaridad. Sea por la vía parlamentaria y de simbiosis Estado-Empresas como en Japón, o por la del partido-gobierno centralizado y el socialismo de mercado de China, el hecho es que en los países asiáticos suele prevalecer una cultura de consenso. Y qué decir del sincretismo japonés, que no surge del antagonismo sino de un terso entreveramiento entre sintoísmo y budismo o del frecuente traslape de budismo y taoísmo en el ejemplo chino, mezclados todos bajo el influjo ecuménico de Confucio. Lo que al observador extraño le parece ambigüedad – ¿Politeísmo o panteísmo? – o nebulosidad – ausencia de una liturgia estructurada – al hombre de oriente le resulta simplemente natural."
"Japón merece punto y aparte. A pesar de su supuesta "occidentalización", veo el sello oriental en cada pliegue de su ser. El alejamiento de la mentalidad de líneas rectas le da a oque de delicadeza muy característica. La exquisitez de sus manifestaciones artísticas y el refinamiento de su cortesía son, a mi juicio, reflejo de una sutileza en la abstracción capaz de distinguir todo tipo de matices. Un pueblo, una casa, un jardín – especialmente un jardín – muestran los estrechos nexos de los japoneses con la naturaleza y su visión del orden vital: la relación dialéctica cede su lugar a la prolongación. Tal vez por eso no se percibe el dilema continuidad-ruptura, originalidad-imitación. La permanencia de una buena parte de su pasado cultural en medio de una portentosa modernización tecnológica constituye su respuesta al secular cuestionamiento de qué tanta tradición es saludable y cuánta modernización es necesaria para un país. Un balance a todas luces digno de tomarse en cuenta."
"Y por si todo eso fuera insuficiente para hacer de Japón un lugar magnético, añádase la suavidad de su paisaje. Hospedarse en un “ryokán” provinciano es la mejor manera de constatar la sucesión acompasada de todo, comida, habitaciones, ríos, plantas. No es éste un país de sobresaltos. Su belleza no es de las que sacuden o estremece, sino de las que sosiega y relaja. Yo sigo debatiendo en cuál país hay más mujeres bellas, pero tengo la impresión de que es en tierras japonesas donde hay menos mujeres feas. Y es que a pesar de prejuicios estéticos occidentales – de los que me reconozco imbuido - es imposible no apreciar la baja incidencia de desproporciones físicas entre la población femenina. También ella, como los lagos y los valles, evoca serenidad. Nada arremete al visitante, ni el entorno ni las costumbres. No es fácil, ni siquiera para el tenso habitante de una megalópolis sentirse hostigado en una sociedad en la que abundan las caravanas y las sonrisas y no existen las propinas."
"Con todo, para entender al Japón y al oriente hay que conocer China. Aquí están las raíces. Es la cultura madre, el punto de partida no sólo de Asia sino, en más de un sentido, de la humanidad. Sus dimensiones y su complejidad la hacen un universo dentro del universo. Pareciera que si la tierra no se ha salido de su órbita es porque pisan su superficie millones de chinos que cargan sobre sus hombros el peso de una riqueza cultural enorme. Y ahí están, pululando en el campo, en las fábricas, en los mercados, sosteniendo los hilos de una inmensa urdimbre social singular que mantiene increíblemente integrado todo un subcontinente. El orden y la disciplina orientales, sin duda, han ayudado, porque a pesar de la imagen que da el caos vial en el que se trenzan diariamente bicicletas y automóviles es obvio que solo un pueblo disciplinadamente ordenado puede mantenerse unido en torno a su diversidad."
"Si alguna nación es terreno fértil para la semilla del particularismo histórico ésa es China. La magnitud de su geografía y su población, su carga cultural y el apego a la tierra de los chinos los hace sensiblemente receptivos a la idea de un proyecto propio, acorde a sus singularidades. Acaso solo ellos pueden hoy en día darse el lujo de hacerlo. Más aún, es tan grande su potencial que habría que preguntar si China ha de abrirse al mundo o el mundo ha de abrirse a China. Y esa visión parece reproducirse en el microcosmos de cada hogar, sobre todo entre los campesinos, que en un país todavía predominantemente rural son la abrumadora mayoría. Los hombres y las mujeres de esta tierra tienen el mundo en su cabeza. Especialmente ellas, que como diría Mao son la mitad del cielo – la más hermosa mitad del cielo, agregaría yo –, parecen guardar el secreto de la primera mitad del próximo siglo chino."
"Con su cultura de esencia visual, el oriente tiene tanto futuro como pasado. Quienes subestiman sus posibilidades de éxito en el escenario de la competencia internacional aluden, con pésimo tino, a su carencia de pragmatismo. Ignoran que si se lo proponen los orientales son tan pragmáticos como el que más, si bien de manera distinta. Un occidental puede captar la diferencia cuando se topa en una tienda de Tokio con un refresco cuyo slogan ofrece calmar “no solo la sed sino también el corazón” y, tras de sonreír ante el incorregible misticismo asiático, sucumbe a la trampa mercadotecnica y compra el producto. O cuando cae en la cuenta de que solo un conglomerado humano profundamente práctico puede ideologizarse (y desideologizarse) tan intensamente como lo ha hecho China. Y es que oriente no cabe en las etiquetas occidentales. Juzgarlo, encasillarlo con base en los rígidos parámetros de origen eurocéntrico es perderlo de vista. Si la Grecia clásica inauguró la práctica de distinguir, separar y clasificar, Asia mantiene la de confundir, mezclar e imbricar. Y así hay que entenderla si queremos acabar algún día con las dicotomías que dividen a la humanidad y que, por lo demás, no reflejan su policromía ni su tendencia al enriquecimiento recíproco de las culturas."
Todo esto, por cierto, al menos en nuestra experiencia, es bastante aplicable a Tailandia.
Sanuk
domingo, abril 06, 2008
Muan Borang. Tailandia en miniatura.
Éste lugar fue construido por el Sr. Lek Viriyaphant, con el propósito de mostrar el estilo de vida y tradiciones tailandesas que hoy en día ya no son lo mismo por la modernidad. También tiene el propósito de promover las artes y la artesanía. Para este motivo, se construyó una ciudad que algunos llaman miniatura, pero cuando se llega allí y se percibe el tamaño del lugar, no lo es tanto por sus dimensiones.
Desde luego que todo esta construido a escala natural y esto hace del lugar una verdadera ciudad dentro de Bangkok.
Sólo llegar, si no vienen en coche, es aconsejable rentar bicicletas o un carrito de golf porque es muy extenso el lugar. Además es conveniente dedicarle todo el día para poder disfrutar ampliamente de todo.

Las construcciones son típicamente en madera como se vivía en el pasado y como todavía se pueden ver algunas hoy en día en Tailandia pero ya cada vez menos. Disfrutar de estas construcciones, entrar y ver el inmobiliario también original con piezas antiguas y muy interesantes vale la pena. Todo lo expuesto está muy a la mano porque todavía Tailandia y aun en Bangkok, la gente no parece tener esta mala costumbre ya tan extendida por el mundo de tomar lo ajeno. A nosotros nos sorprendió mucho lo poco protegido que esta todo y la cantidad de gente que entra y sale.
Es muy interesante observar lugares como una casa de té (como las que existían en la antigüedad), un fumadero de opio con todo y los instrumentos y pipas que se utilizaban.
Una de las edificaciones también es un prostíbulo. Es muy interesante observar como se hacen algunas artesanías y alimentos en las formas más rusticas.
Se exhiben muchas antigüedades y en especial hay un lugar con las típicas marionetas Tailandesas que son unas verdaderas obras de arte.
Se encuentran también algunos navíos (replicas de los antiguos) en lagos que se acompañan a los lados con construcciones de tipo escultórico muy Tailandés.
Paseando por el lugar también se encontraran replicas de templos y construcciones de las antiguas épocas de gloria del reino Siamés. Especialmente del periodo Sukotai.Se puede comer en el lugar y saborear ricos postres artesanales.

Si después de este paseo, se prefieren ir a sentar para la cena delante del océano, les recomiendo ir a Bang Pu a solo unos kilómetros de la ciudad antigua. Esta es un área militar (abierta al público) pero no lo parece, porque en ningún momento vimos militares.
El espectáculo que tuvimos nosotros llegando al anochecer fue increíble. Miles de gaviotas volaban al mismo tiempo y la gente sobre un puente largo, les tiraba comida que ellas cachaban al aire, invitándonos a disfrutar de este increíble espectáculo.En este lugar, se come excelente marisco y pescado a unos precios ridículos incluyendo cervezas.

No deja de sorprenderme las buenas costumbres de la gente Tailandesa, como la de que en algunos puntos sobre el puente en el que las personas nos amontonábamos para ver el espectáculo de las gaviotas y alimentarlas, se encuentran acondicionados especie de lavabos de agua limpia con jabón para que te laves las manos después de alimentar las aves.
La puesta del sol fue otro increíble espectáculo sobre este manso océano que casi parecía un lago medio seco en esta época del año, Enero.
Muchos tramos de arena solo se veían remojados por el agua debido a la mansa y lejana marea.
Sanuk
martes, marzo 11, 2008
¿Por qué no te jubilas en Malasia?
Después de año y medio de vivir en Tailandia, cuando leímos este articulo de Ángel, nos pareció muy bueno y es por eso que lo incluimos aquí.
Sanuk.
Por Ángel Villarino/Bangkok - 25/02/2008
"¿Estás cansado del mal tiempo? ¿Harto de lo cara que está la vida? ¿Preocupado por la seguridad de tu casa y tu familia? ¿Por qué no te vienes a vivir al trópico?". Así arranca la última campaña lanzada por el Gobierno de Malasia para atraer hasta sus playas a jubilados y pensionistas de países ricos. Como otras tantas naciones de Sudeste Asiático, Malasia ofrece ventajas fiscales, un permiso de residencia de 10 años (renovable) y la posibilidad de recibir la pensión en la tumbona, escuchando el mar, libre de impuestos.
Los países de esta región, igual que ocurre en muchas naciones de Latinoamérica (especialmente en Centroamérica), llevan años intentando atraer pensionistas de clase media, prometiéndoles que en el trópico asiático es posible vivir con un cuarto de lo que se gasta en Europa, Australia o Estados Unidos y disfrutando de un nivel de vida cien veces superior. La seguridad, insisten, está garantizada. Y al menos en el caso de algunos países como Tailandia, no les falta razón.
La publicidad suele incluir tablas de precios con los que hacerse una idea del reducidísimo costo de la vida en estos países. Se trata de un detalle más que ayuda a entender que la idea no es atraer a millonarios, sino más bien al contrario. De hecho, el "ejemplo" con el que se ilustra la citada campaña malaya es el de un ex policía australiano que decidió expatriarse hace varios años junto a su mujer y que se jacta de gastar en su bonita mansión playera menos de la mitad de lo que sus amigos pagan en Sidney por un apartamento.
Malasia aprieta fuerte porque quiere hacerse un hueco en un mercado en el que hasta la fecha Tailandia sigue siendo el gran peso pesado de la región. Las agencias siamesas a la caza del pensionista occidental ofrecen verdaderos chollos en islas paradisiacas en las que una pareja puede vivir cómodamente por menos de mil euros al mes en una casa con piscina, disfrutando de buenos restaurantes, excelentes SPA y los servicios médicos de clínicas privadas más que decentes. Las espectaculares islas de Filipinas e Indonesia también atraen a cientos de miles de pensionistas de todo el mundo con ofertas parecidas.
Aunque se dice informalmente que los occidentales que viven su retiro en Asia se cuentan por cientos de miles, no existen cifras oficiales. En la isla de Phuket se baraja la cifra de 35.000 con residencia fija. En toda Tailandia se dice que podría haber cerca de medio millón de occidentales viviendo.
Uno de los principales problemas para contabilizarlos es que muchos de ellos no piden un visado especial de pensionista, ni de residente temporal, sino que permanecen como turistas indefinidamente, saliendo cada mes a la frontera a renovar el visado. En países como Tailandia es una práctica tan extendida que se ha convertido en negocio y cientos de agencias ofrecen un viaje de dos días a la frontera camboyana para renovar el visado y, de paso, visitar alguna nueva playa.
Además de los precios, las temperaturas, las playas, el excelente servicio y los altos estándares de confort que ofrecen estos países, los Gobiernos están buscando fórmulas para incentivar la llegada de nuevos jubilados, bajando los requisitos para atraer a clases medias y medio-bajas. Reduciendo, por ejemplo, los ingresos mínimos requeridos para el permiso de residencia. O incluso eliminando esta exigencia, como en el caso de Malasia que ya sólo pide una "fianza", un depósito bancario de unos 10 mil dólares que demuestren la solvencia.
Y, aunque por el momento el exilio asiático sigue siendo mayoritariamente cosa de centroeuropeos, americanos, ingleses y australianos, ya se empiezan a ver españoles. Maite, una ex-relaciones públicas de 65 años que vive en la isla tailandesa de Phuket, dio el paso hace tres años con su marido. "Estamos muy contentos. Nunca hubiéramos podido soñar retirarnos en un sitio tan bonito. Hemos aprendido a bucear, hemos hecho amigos. Cuando estemos un poco más mayores quizá volvamos a España pero hasta entonces este sitio es maravilloso", resume.
viernes, febrero 22, 2008
El museo Erawan en Bangkok
No es turísticamente anunciado pero un inglés que conocimos en un parque y que suele hacer recorridos por Bangkok y las afueras en bicicleta nos habló de este lugar.
Si no se tiene coche o alguien que lo tenga, se puede ir en sky train hasta la última estación de nombre On Nut. Este museo se encuentra entre la calle de Sukunwit y Toeparak.
Llegando a On Nut, al bajar del Sky Train si hay que tomar un taxi forzosamente porque no hay otra forma de ir para alguien que no se sabe manejar bien en autobuses.
Nosotros como fuimos en coche viajamos por el express way que es de paga y esta elevado. El espectáculo cuando a lo lejos se deja ver esta impresionante mole de concreto con tres enormes cabezas de elefante es increíble.El museo se llama The Erawan Museum. Fue construido por un millonario (a mi modo de ver muy excéntrico), de nombre Khun Lek Viriyapant, que decidió que hay que continuar con las tradiciones Tailandesas y diseminar el conocimiento de la cultura para que la gente joven y el público en general tengan buen conocimiento de esta.
Otro motivo que dice tener por propósito este museo, es el de que las imágenes de Buddha y objetos de arte tengan un lugar con un buen cuidado para ser mostrados a otros países del mundo.
El ultimo motivo, es el de crear arquitectónicamente algo que simbolice cosmográficamente este mundo sudasiático con la parte también del inframundo, como el monte Meru. Y el área donde se encuentran las imágenes de Budha, como el paraíso de Tawatimsa.
Cuando se baja uno del coche y se pone cerca de esta inmensa mole que mide de alto 43.60 metros y de ancho 29 metros, se siente uno como un enanito, es una grandeza que impresiona los sentidos. El peso del cuerpo del elefante es de 150 toneladas y el de las cabezas de 100. Son tres inmensas cabezas que jalan tu vista constantemente si te encuentras afuera.Todo el lugar esta poblado de plantas y agua como se acostumbra aquí, además de tener un altar abierto en el que puedes orar, tirar unos palitos de madera que sobresalen de unas cajas también de madera y que al caer formaran un numero que será el de tu fortuna. Entonces vas hacia un lugar en el que se encuentran estos papelitos con sus números y tomas el que corresponde al tuyo. Puedes prender tus velas que te incluyen con el precio y unos inciensos para que las cosas te salgan bien. Incluye también una bonita flor de loto que echas al agua, también con algún deseo.
Primeramente se entra hacia abajo a la base de esta construcción, donde se representa el inframundo junto con la estructura del museo Erawan. En este espacio se exponen cantidad de antigüedades, muebles antiguos y utensilios de origen Tai y Chino.
El hall que representaría el mundo humano, contiene antigüedades de ambos mundos, el Occidental y el Oriental.
El techo construido con vitrales occidentales, simula el mapa del mundo con el zodiaco. Al rededor de las escaleras, adornado con estuco hecho a mano originario de la provincia de Phetchamburi, sería lo que envuelve la elegante vivienda del Guan Yin (la deidad China mas amada, la que oye el llanto del mundo y que se cree rescatará a cualquiera que acuda a ella en momentos de crisis). Todo esto se sostiene sobre cuatro pilares en los que se aprecian sobre relieves en las que aparecen representadas historias religiosas que muestran escenas que utópicamente quieren demostrar que son los principios morales que hacen que haya paz.
Dentro del vientre del elefante, se encuentra el paraíso Tavatimsa (festival de las luces que se celebra en Burma, tres días alrededor de la luna llena). Aquí es la casa en la que se albergan las reliquias de Buda y sus imágenes de diferentes periodos.
Esto es realmente llamativo porque resalta el color azul decorando su techo y paredes con pinturas tempera, representando el sistema solar.
En ésta parte aunque su color es muy subido, a mi me pareció muy bonito todo.
La construcción fue dada al hijo del Sr.Lek Viriyapan, de nombre Khun Paggean Viriyapan pero ambos murieron antes de ver esta obra terminada.
Se dice que la idea se la comunicó un occidental a Lek Viriyapan, quien al final de una visita le dijo que seria una buena idea construir algo que representara lo mas importante en esta ciudad. Que sería bueno que fuera en forma de manzana, ya que en el mundo occidental se supone que la manzana representa la formación de la humanidad.
Pero el Sr Lek Viriyapan pensó que una manzana no sería representativa del mundo asiático, por lo que decidió que fuera el elefante Airawata que se representa en la mitología hinduista, por lo que se le ocurrió que este elefante de tres cabezas simbolizaría algo más que el simple hecho de ser el vehiculo del Dios Indra (Dios de las batallas en la cultura Vedica de India). 
Por lo tanto, el elefante sería el símbolo del centro del universo. Esto seria así para que el edificio funcionara simbólicamente, como el corazón espiritual de la tierra donde se pudieran guardar las cosas sagradas de ésta.
El concepto a mi me pareció muy interesante aunque algo kitsch, pero digno de verse.
Esta es la página en la que se puede ver el mapa de donde se encuentra el museo y algunos detalles, pero las explicaciones están en tai:
http://www.erawan-museum.com/
Altamente recomendable su visita si están en Bangkok. Disfrútenla.
Sanuk
viernes, enero 25, 2008
El amor al Rey en Tailandia
El respeto a la monarquía y la admiración por el Rey quedan patentes en las ocasiones que por alguna razón específica son especiales. Tal lo comentamos cuando fuimos a la celebración del cumpleaños del Rey y ante la consternación de la gente en las calles cuando recientemente fue hospitalizado.Este año como fue su cumpleaños 80 y ha estado delicado de salud, la gente le ha expresado su cariño todo el año.
Sobre los andadores de BTS (tren elevado), colgó la gente cientos de papelitos con mensajes cariñosos, de buenos deseos tanto en Thai como en inglés.
Aquí podrán ver alguna foto de esto que llamaba mucho la atención.

El jueves 3 de enero del año 2008, murió la hermana del Rey de Tailandia. Era su única hermana viva, pues eran tres hermanos pero el hermano mayor, que subió al trono en 1935 y lo ocupó hasta1946 y fue el rey Ananda Nahidol---Rama VIII de diez anos de edad y nacido en Alemania, falleció en 1946. En el año 1945 regresó a Tailandia de estudiar en Suiza para ocupar el trono, pero en Junio del 46 fue encontrado muerto en su cama en el palacio real. Tenía un tiro en la cabeza por lo que no se sabe si se suicidó o fue asesinado. La muerte de su hermano fue la razón por la que el actual Rey de nombre Bhumibol Adulyadej bajo el nombre de Rama IX ocupara este lugar y sea el monarca de Tailandia desde hace 61 anos.
Bhumibol Adulyadej nació en Cambridge Massachusetts, mientras su padre se encontraba estudiando medicina en la Universidad de Harvard.
Este joven rey termino su educación en la Universidad de Lausana Suiza antes de regresar a su país para tomar el trono.
Se casó con la hija del embajador de Tailandia en Francia de nombre: Mom Rajawongse Sirikit. Se casaron en Abril de 1950.
Se dice que ha gobernado con "Dharma" para poder dar beneficio a su pueblo.
Es destacado Saxofonista, amante del Jazz y de las artes. También un excelente fotógrafo.
Cuando se vive aquí en Tailandia y no estás acostumbrado a la admiración de todo un pueblo por su líder, no es fácil comprender esto. Toma tiempo poder explicarlo y este solo será mi punto de vista como extranjera observadora y curiosa de la sociedad con la que estoy conviviendo.
El Rey es la persona más importante después de Buda, por lo que el respeto que se le da va más allá de cualquier admiración a otros monarcas o líderes en el mundo.
Realmente parece haber una alta estima por este Rey que se involucró directamente con el pueblo para muchos proyectos.
En cualquier lugar incluyendo casas particulares, la gente suele tener alguna fotografía de su Rey o del escudo de la monarquía.
Los días de la semana tienen diferentes colores específicos asignados en el calendario Budista, el color amarillo corresponde al día lunes. Como el Rey nació en un día lunes, desde hace 61 anos, Tailandia se viste de amarillo. Especialmente los lunes que como he mencionado en otros escritos, la gente viste al menos playera amarilla con escudo de la monarquía, en honor y solidaridad a su Rey. Esto como ya lo he mencionado también, llama mucho la atención cuando recién se llega al país.
Desde que inició su reinado han ocurrido varios golpes de estado y el último que nos tocó presenciar y del que ya he contado nuestra experiencia, hizo que la gente, con más insistencia vistiera este color, para así demostrar su apoyo a la monarquía.
Esto es totalmente voluntario, aunque no estoy segura si en algunas dependencias de gobierno es parte de sus uniformes, porque se ve con frecuencia mucha gente que trabaja en estas dependencias, vestir el amarillo todos los días de la semana.
La muerte de la princesa Galyani Vdhana hizo para nosotros altamente notorio el luto general en el pueblo tailandés.
Nosotros salimos a comer y por las calles pocos restaurantes se encontraban abiertos por donde vivimos (pues les recuerdo vivimos en una zona poblada de gente allegada a la corona), dominaba el color negro y las caras de circunstancias.
Ahora habrá como cien días de luto en el que no se hará celebración alguna, pues esta hermana era muy allegada al Rey.
Es por este motivo que habiendo muerto de un cáncer que la retuvo hospitalizada casi un mes, el Rey estuvo viviendo en Bangkok, por lo que el tráfico muchas veces se hizo más pesado. Cuando él, su familia y caravana salen de los palacios y lugares públicos, con una coordinación casi perfecta, se detienen por completo el tráfico automovilístico e incluso los peatones para despejar el paso.
Como nosotros caminamos con frecuencia por estas calles cercanas a uno de los palacios, hemos presenciado muchas veces esto que no deja de sorprenderme todavía hoy.
Todo se detiene. Con toda amabilidad, la policía te pide te detengas y pasan todos los coches a altas velocidades, o solo salen y entran de su palacio.
El Rey y su guardia, circulan siempre en coches Mercedes Benz amarillo. A diferencia de esto, su hijo (quizás el próximo sucesor), circula en BMW´s de color rojo.
Una de las princesas, no estoy segura cual, lo hace en automóviles blancos.
Un día nos toco ver a un adolescente que iba caminando y hablando por su móvil. La policía le indicó que se detuviera y cuando el trató de sentarse en una saliente de cemento, enseguida le hizo senas el policía para que se mantuviera de pie.
El muchacho, inmediatamente obedeció las órdenes con todo respeto, algo que nos sorprendió en estos tiempos. Todavía en Tailandia se tiene mucho respeto por las autoridades, jerarquías y personas mayores.
El saludo como muchos saben, consiste en juntar las manos y hacer una inclinación con estas y la cabeza. Pero esto varia dependiendo de quien eres.
Por ejemplo si una persona mayor pasa y la gente joven (que casi nunca ocurre), no saluda con esta reverencia, ellos no lo harán primero nunca.
Pero si quieren devolver la amabilidad, nunca se inclinaran tanto como el joven lo tiene que hacer ante esta persona mayor en edad.
Lo mismo ocurrirá cuando la jerarquía es mas elevada en trabajos, etc, así sucesivamente.

El día del nacimiento del Rey se conmemora el día del padre. Lo mismo que el día del nacimiento de la Reina se celebra el día de la madre.

Su cumpleaños se festeja en grande y la gente espontáneamente se aglutina por las calles y sobre todo enfrente del palacio. Esto para festejar, cantar y saludar al rey.
Cantan canciones, hay fuegos artificiales y se prenden velas, las típicas velas budistas que se venden por todos lados de color amarillo.
Nosotros nos aventuramos el primer año que nos tocó esta festividad, pero este año preferimos ver los fuegos artificiales desde nuestro balcón y escuchar la música a lo lejos.
El tumulto al igual que el día del año nuevo chino es demasiado, por lo que no nos quedaron ganas de repetirlo.
Tengo que puntualizar que la gente tailandesa, me volvió a sorprender con su decencia y buen comportamiento en estos eventos. Todo mundo respeta y no he visto nunca nada desagradable.
Yo, en medio del tumulto comencé a sentir claustrofobia y le pedí a Juan tratáramos de salir a la brevedad. Fue muy agradable sentir como la gente al ver mi cara de susto, nos abría paso para que pudiéramos salir lo antes posible.
Como conclusión, solo puedo decir que la figura del Rey y el budismo son los motores de esta sociedad que al parecer funciona mejor que otras, al menos en lo que respecta al respeto de la gente por sus congéneres. Creo que esa es la razón de la gran seguridad que se siente en las calles de Bangkok y de otras ciudades Tailandesas. En verdad que no parece ser seguridad debida a la represión policíaca, sino a la convicción de respeto por los demás que la gente tiene.
Sanuk
viernes, diciembre 28, 2007
La opera en Bangkok
En principio se hace una reservación por teléfono que no te obliga (al menos en esta opera y en este teatro), a pagar nada por adelantado.
Llego el día esperado y me encuentro sola a la entrada de este teatro. Mi marido tenía gripa y como no es su fuerte la opera, creo que tuvo una buena excusa para quedarse en casa, sabiendo que me vería con una amiga en el teatro.
Solo llegar al teatro que se encuentra en el Centro Cultural Tailandés, llamé a mi amiga para encontrarnos y me sorprende diciéndome que unas horas antes había enviado un SMS a mi celular (no soy muy afecta a estos aparatos, por lo que lo dejo por doquier y a veces no lo oigo en la bolsa), para decirme que también se enfermó y que no iría.
Yo me dije: No necesito a nadie para disfrutar de un espectáculo que a mi me gusta mucho.
Fui a recoger mi boleto a una mesa a la entrada donde se entregaban pensando que quizás me tratarían de cobrar los otros dos, pero no fue así. Cuando explique que dos de las personas que vendrían se encontraban enfermas, la mujer que me los entrego, puso cara de "lo siento" y pagué el mío.
Este teatro (que ya conocía), no es arquitectónicamente interesante, aunque la acústica es buena.
Nosotros por no gastar mucho, compramos boletos baratos, así que busque mi lugar y me senté. No habían pasado mas de 10 minutos, cuanto subió un muchacho a decirnos que podíamos bajar al primer piso porque había espacio.
Imagino que como no era una opera muy ligera (Las Walkirias de Wagner), ni de las más populares es que no se llenó el teatro y por lo que la mayoría del público, se veía conocedor.
También según me había comentado la amiga que no vino y que fue la que reservó, que si no se llenaba, que sería lo mas seguro, te daban mejores lugares y sin ningún cargo extra.
Aquí en Bangkok se necesita llevar siempre algo con que taparse a teatros, cines y algunos lugares mas. La fiebre de vivir con el aire acondicionado a temperaturas invernales en lugares calurosos parece ser mundial.
Detrás de mí, un individuo ya mayor con apariencia teutona y cara de muy enfermo se encontraba sentado con una manta. Yo la verdad iba algo ligera por lo que al otro día amanecí con resfriado.
Fue muy interesante ver esta opera en un escenario totalmente Asiático con vestuario igualmente de esta parte del mundo. En este caso, nuestras Walkirias resultaron muy divertidas por haber mujeres muy altas junto a sus otras hermanas pequeñitas y con rasgos Asiáticos.
Un Sigmund rubio y alto como originalmente debiera ser, vistiendo ropas Asiáticas de tipo karate. Igualmente que un Wotan, pero con un traje más elaborado.
El decorado y muebles también Asiáticos con su mesa y cojines en el suelo. Por ese motivo parte de esta opera fue representada y cantada en el o a nivel de éste.
Yo estuve a un segundo de soltar una risa sonora cuando salieron todas las Walkirias juntas, pues a mi me pareció gracioso este momento.
Para mi completa satisfacción, los cantantes, muy buenos y los músicos igualmente. Cantantes europeos y asiáticos.
La Siam Philharmonic Orchestra sonó muy bien bajo la dirección del director más reconocido mundialmente de nacionalidad Tailandesa de nombre Somtow Sucharitkul, con estudios en Eton y Cambridge.
Este director compuso en 1975 "Views from the Golden Mountain" (vistas desde el Golden Mountain, como llaman a un templo que se encuentra arriba de una montaña aquí en Bangkok), combinando instrumentos Occidentales y Tais para así lograr sonidos nuevos.
La opera duró sus cuatro horas y media con dos interrupciones, una como de 20 minutos en las que se podía cenar algo ligero y otra mas corta.
No importa donde te encuentres o que espectáculo sea, en Tailandia siempre debe haber comida a la mano, porque el hábito del Tailandés de comer a toda hora es ineludible.
En estas interrupciones pude observar también lo divertido que era todo, personas vestidas como si fuera otoño en París, algunos abrigos, bufandas, etc. Yo me río, pero seguro que estos individuos no amanecieron agripados como yo por lo que la próxima vez que vuelva a otro espectáculo iré mas abrigada.
El pobre hombre enfermo que menciono se encontraba justo detrás de mí, se veía que disfrutaba el espectáculo con todo y su mal aspecto. Por ese motivo sentí que se me encogió el corazón por un momento, cuando en el último acto ya había desaparecido.
Algunas personas (pocas), también se fueron antes de que terminara, pero este hombre estoy segura que lo hizo por cuestiones de salud.
Finalmente todo termino con muchos aplausos y me dirigí a tomar mi taxi de regreso a mi casa. Es tan agradable cuando se viene de un país tan inseguro como el mío, poder parar un taxi a las 12 de la noche y llegar sana y salva a tu destino, que aprecio mucho ésta seguridad viviendo en una ciudad.
Sanuk.
