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sábado, septiembre 01, 2007

Experiencia de Meditación Vipassana en Tailandia - Los Primeros Días.

Nada mas llegar tienes que depositar en una caja las cosas que se te puedan haber venido y que no están permitidas, tales como libros, libreta, lápiz, pluma o cualquier cosa para escribir. Desde luego los sagrados celulares que todos cargamos. Aquí hice la última llamada a Juan para que supiera que no me habían secuestrado y no me encontraba haciendo trabajos forzados en algún lugar extraño (ya que a mi edad no creo que nadie me escogiera para trafico sexual como mi adorada mamá llego a pensar por vivir en México y pensar que nuestros hijos siempre son jóvenes, bellos y apetecibles).

Mi primera impresión del lugar fue: "wow, la guerra de Vietnam, un hospital en medio de la selva con la carretera al frente". Todo tan sobrio y viejo, aunque en buen estado, más aún las instalaciones para meditar, porque no les faltaba nada más que aire acondicionado. Me recibió una mujer con aspecto de celadora de campo de concentración nazi, de manera que mi memoria ahora fue a la segunda guerra mundial.
Entonces nos enseñan nuestros cuartos que obviamente no medían mas de dos por dos cincuenta metros. Una cama de buen tamano dura como piedra (que a mi me gusta), una mesita chiquita con un banco y un tubo para colgar mi ropa. Ventilación en la parte de arriba con mosquiteros y una sola ventana que no miraba a ningún lado (al menos la mía). Por la parte de arriba, los cubículos donde dormíamos, estaban comunicados, así que se oía todo el ruido de las mujeres de los lados.

Los baños sencillos, pero con lo necesario aunque no todos con agua caliente (que yo por suerte no necesito). Como todo se compartía, esto ya comenzó difícil para mí que no estoy acostumbrada y a la que la actividad de cargar mi papel del baño y demás artículos de baño, hizo que perdiera algunas cosas. Por suerte había manera de comprar éstas allí mismo.

Nos dieron la cena que normalmente se serviría todos los días igual a las 5 p.m., pero por ser la ultima cena antes del curso, fue cena fuerte. Después solo comeríamos fuerte a las 11 a.m., y a las cinco solo tes, café instantáneo, galletas, pan, mermelada, fruta y por suerte para mí, cocoa. Claro que sin leche, porque solo se sirve comida vegetariana. Había leche Nestle y agua.
Esta parte no fue difícil para mi, si no hubiera sido porque la primera noche que pase, después de levantarnos como seria costumbre por 10 días a las 4.a.m. para comenzar a meditar a las 4:30 a.m., entre el atarantamiento porque no estoy acostumbrada a tanta regla y el quererme bañar entre las seis y siete de la mañana (que se supone también es el tiempo de desayunar), perdí "mi súper desayuno".

Éste fue mi primer enfrentamiento con mi personalidad que no acepta ser controlada. Hice tal coraje cuando me di cuenta de que se me había pasado este desayuno (aun sin sentir demasiada hambre), que interiormente maldije todo. Estuve a un tris de ir a decir que me iba porque yo jamás escuche la pinche campana que normalmente sonaba tan fuerte que era imposible no oírla.
Me aguanté el coraje y empecé a ver mi primer defecto de personalidad. Una vez que pude controlarme comí como loca a las 11 por si acaso. De todas formas volví a perder peso, porque después de seis días de ingerir una cantidad de cosas que no sabes ni que son y que todas saben similar, mi apetito se fue mermando. La cocoa se terminó y tardaron dos días en sacar otra cocoa holandesa, en vez de unos polvos color cocoa que no sabían a nada.

En mi primera sesión para escuchar al maestro Goenka, quien por video es realmente quien nos dio las instrucciones todas las noches (junto con éstas, cuenta muchas historias y metáforas al respecto), nos menciona frases que Siddhartha Gautama, "El Buda" dijo y nos las repite en el idioma que este hablaba que es el Pali o sánscrito.
Éste maestro tiene una forma de hablar que te fascina, con ese acento indio marcadísimo que hace del idioma inglés, un idioma hasta melódico. Todo esto lo realiza junto con un enorme sentido del humor que desata risas continuamente. Repite constantemente: "se feliz" y en su expresión es bien notoria su felicidad, lo cual te deja una sensación de paz.

Lo primero que nos dice es que si tenemos creencias religiosas (que esto a mi no me interfirió en nada), las dejáramos guardadas por 10 días y tratáramos de borrar imágenes de todo tipo, ya que esta meditación requiere de dejar a un lado lo que no es realidad y ver la realidad, para que si quieres seguir creyendo en Dios, lo hagas, pero te des cuenta de que no debe tener imagen. Dharma es "La realidad sin fantasías". Dharma es ciencia pura y es el manejo de la mente científicamente hablando, que los grandes maestros de India en la antigüedad descubrieron y que hoy la ciencia respalda con teorías científicas.

Dharma es lo que la mente contiene en el mismo momento. Esto se refiere a observar la realidad como es y no como queremos que sea. No debemos colorearla con creencias religiosas ni filosóficas, solo hay que observar. Esto es en lo que se basa la "Meditación Vipassana", observar sin reaccionar con toda calma.

Otras meditaciones también son buenas y lo que el maestro criticó con bases que convencen, es que si meditas y tu meditación se basa en una imagen, como suelen hacer las personas religiosas, o en un sonido como pudieran ser "los mantras", de nuevo solo reemplazas una muleta por otra. Aunque te ayuda a controlar emociones y no exteriorizarlas que es parte de esta meta, no las sacas y las mandas al fondo de tu inconsciente (que ni tan inconsciente, cuando empiezas a entenderlo).

En la meditación vipassana, lo primero que te piden es observar como entra el aire por tus fosas nasales, ya sea solo por una, otra o por las dos. No debes tratar de cambiar tu respiración natural sin importar si es rápida, ruidosa, etc. o al contrario, lenta, silenciosa. Con esto comienzas a concentrarte sin ningún sonido o imagen. Así que a partir de solo respirar, van dándote instrucciones para avanzar en el control y observación de lo que te sucederá física y mentalmente. Créanme que suceden muchas cosas que si no fuera por este método que te aísla del ruido, el mundo y todo, no apreciaríamos en su gran magnitud.

Así que a partir del segundo día, empiezas a observar sensaciones corporales que pueden ser placenteras o no, pero que tú no debes tratar de evitar. Esto es porque inmediatamente te pone en contacto con la realidad que en la mayoría de las veces no podemos evitar ni cambiar.
No se trata de matar el enojo o cualquier pensamiento o sensación destructiva o negativa que experimentas. Al contrario, se trata de enfrentarla y dejarla pasar suavemente como lo haría la naturaleza. Ya que es otra de las cosas de las que te vas haciendo consciente, que somos solo parte de ésta, "La Naturaleza" y que como ésta, cada momento que vivimos es nuevo e irrepetible.
Entonces cuando te encuentras tratando de concentrarte en lo que se te pide, te das cuenta la poca concentración que tenemos la mayoría de las personas.
A mi particularmente, se me venían a la mente toda clase de cosas. Cosas que pasaron, personas que quiero, que no veo, que extraño, además de los típicos problemas de como y que harás con tu futuro, perdiendo mucho de lo que es el presente.

Pero entonces haciendo esto día a día, sin saber como, empiezas a tener más sensibilidad en el cuerpo y en todo tu ser, incluso durante las horas en que no meditábamos. En los ratos libres, pasó mi vida entera frente a mi!. No es nada fácil convivir con uno mismo tan consciente de ello y sin poder comentarlo con nadie. Así que comencé a observar la naturaleza y todo lo que me rodeaba con escrutinio y dejando fluir todo.

El lugar esta rodeado de vegetación y parece muy grande, pero cuando comienzas a caminarlo, muy pronto te das cuenta de que es chico, pero no por eso faltan cosas que observar. Aquí comencé a tratar de sacar beneficio de todo. Por el terreno de este lugar corren unos canales limpios y llenos de vida animal y aunque iba en chanclas me animé a meterme entre las hierbas, aunque fui mordida varias veces por hormigas arrieras. Las desgraciadas no se soltaban de mi piel con solo un empujón, así que tenia que desprenderlas con los dedos y desde luego tratar de no matarlas. Este fue otro de los compromisos: no matar ningún ser vivo y esto incluye hormigas (que aparecían por todos lados) y moscos que a todos nos picaron, pero que para mi suerte no soy de su preferencia cuando hay otras personas.

En estos canales con tantos días que observar lo mismo (que en la realidad nunca nada es lo mismo), pude ver los enormes botones de las flores de loto flotando sobre sus aguas y florecer días después. Inmensas flores color rosa que eran todo un deleite a la vista. Las ranas saltando y haciendo unos ruidos encantadores que se juntaban con tantos otros que hacían otros bichos y que variaban mucho según la hora del día.

Continuará....

viernes, agosto 31, 2007

Experiencia de Meditación Vipassana en Tailandia - El desplazamiento

Me despierta una llamada que hará que comience mi día feliz, es alguien importante en mi vida y que habla para desearme suerte.
Salgo como a las 10:30 a.m e inmediatamente para un taxi que como raramente sucede en Bangkok, no huele a comida ni a nada. El hombre también raro, inmediatamente entiende a donde voy y Juan le muestra el mapa por si acaso. Allí nos decimos adiós con Juan y el taxista me lleva hasta un templo cerca del aeropuerto viejo. Estas son las instrucciones que recibí y que no en cualquier país del mundo hubiera seguido a ojos cerrados.

El templo resulta enorme y a esas horas de la mañana repleto de gente. Se escucha (como sucede normalmente en todos los templos) por un altavoz a un monje hablando y desde luego muy diferente a otros ritos religiosos, éste es muy relajado. Hay una enorme fila para entrar al templo a saludar a "El Buda" ordenadamente como se hace.
Mientras tanto afuera se han colocado toldos para que la gente se pueda sentar en mesas a comer, porque alrededor de estos tenderetes hay puestos de comida y la gente se sirve.

También pasan las típicas bicicletas con sus puestos ambulantes ofreciendo sus mercancías. Es todo un mercado religioso, culinario y social.
Algunos se ven muy devotos escuchando atentamente, mientras otros sólo comen y todavía mejor, alguno que otro comensal utiliza su celular como es costumbre muy arraigada aquí. Yo creo que en Bangkok no vive nadie que no tenga al menos un celular.

Como llego temprano, decido contemplar este espectáculo y mientras tanto observo si veo a alguien con mochila o maleta para preguntar.
Veo un par de muchachos con mochilas y efectivamente me dicen adonde tengo que ir para tomar el autobús. Así que mi primera impresión aquí ya empieza algo diferente.
Al llegar a un lugar donde sentados en sillas ya se encuentran algunas personas, la primera cara larga y con mirada de ni me hables es de una asiática y claro, yo ni intento hablarle. Pero al lado veo otras dos caras asiáticas mas amistosas, el es chino viviendo aquí en Bangkok y ella de Singapur. Me siento con ellos y sólo ella ira al curso, mientras él es un amigo que la recogió en el aeropuerto y la trajo a tomar el autobús. El hace cara de: ¡que valientes, yo no podría!

Lo primero que me dice ella es que es la segunda vez que lo hará, que lo hizo cuatro años antes y que ahora decide volver a hacerlo. Es una mujer que trabaja en finanzas y como ella me encontraré con personas en su gran mayoría profesionales y pensantes. Esto me anima más.

Mientras yo tengo que buscar el baño, este amable hombre me ofrece llevar mi equipaje al camión, cosa a la que otra vez siendo Tailandia accedo pues lo acabo de conocer. Cuando vuelvo, mi recién conocida ya se encuentra dentro del autobús. Me subo y a una primera vista, solo veo caras asiáticas, así que al encontrarme casi hasta adelante con dos caras occidentales, me decido por ella, una americana con cara muy simpática y con solo 24 años de edad. Detrás de ella la otra opción, era un hombre mayor que yo, pero aunque me miró con cara de siéntate aquí, preferí la cara joven.

Como ustedes ya saben lo parlanchina que soy cuando tengo alguna victima complaciente, me dediqué a hablar hasta llegar. Ella resulto muy amena, diseñadora gráfica y viviendo en Vietnam con su novio.
En una parada que hicimos a mitad de camino algunas personas comían helados como locos y yo me pregunté porque, luego lo sabría. Muchos iban a una segunda, tercera, o más experiencias de este tipo.

Las reglas que se me pidieron observar para ir a este curso ocupaban el espacio de varias hojas y desde luego cuando uno decide a mi edad tomar un curso como éste, no estás pensando como saltártelas así que las seguí al pie de la letra.
Algunas eran: nada de joyería, ropa amplia y tapada para no distraer a los demás, ningún contacto verbal ni físico de ningún tipo. Y más específico, "ningún contacto sexual con sexo opuesto o del mismo durante este curso".
Desde luego hombres y mujeres separados aunque las meditaciones y explicaciones eran todos juntos, pero no revueltos. Siempre del lado izquierdo mujeres y del derecho hombres. Cabe observar que en mi grupo de mujeres, había un Katoy (hombre convertido a mujer).

Continuará....

domingo, agosto 26, 2007

Visita de las amigas a Bangkok. Final

Continúo con el relato de nuestro viaje por las islas del Mar de Andamán:

Estas islas tropicales con arenas blancas con una vida marina rica en abundancia y unos peñascos impresionantes nos dejaron maravilladas a todas y eso que somos de un país con excelentes playas.
Fuimos a Ko Yao, Ko yao Kai, Ko Phi Phi, Ko Lanta, Ko Hua Khwaan (Chicken Island), que efectivamente tiene forma de pollo a lo lejos.
Pasamos por Phuket y bajamos en varias. Ahora Juan y yo queremos volver y hacer este recorrido más lentamente.
Esnorqueleamos y pudimos admirar cosas muy interesantes como crustáceos, corales y mucha variedad de peces.

Estas aguas son de un verde muy intenso y muy transparentes.
En una de las islas que bajamos, vimos changos macacos y están tan acostumbrados a la gente que se acercan a beber refresco que algunas personas les ofrecen.
El espectáculo visual es impresionante y las maravillosas islas que valdría la pena recorrer con detalle invitan a volver.
Comimos rico y regresamos bien bronceadas y contentas.
También aquí en Ao Nang experimentamos masajes y yo decidí experimentar otro muy famoso y típico tailandés: el masaje de pies. Salí con mis pies renovados; estos tais tienen unas manos que hay que experimentar.
Otro día fuimos a la ciudad de Krabi ya que nos hospedamos cerca de la playa de Ao Nang y la ciudad nos quedo a 20 km. De todas formas en donde nos hospedamos estaba el ambiente.

La ciudad mas formal, pero teníamos que verla y estando allí nos ofrecieron un recorrido por un río. Este también fue un paseo interesante. Dos niños simpáticos y vivarachos, nos llevaron río adentro. Nos bajamos en una gruta y tomamos fotos.
Vimos mas macacos y esta vez, nos dieron un buen espectáculo. Lo que no vimos fueron cocodrilos que nos aseguraron había.

Otros días nos dedicamos a platicar, nadar, tomar el sol y por las noches cenar rico. Una mañana Maru y Xochitl se fueron al golf.
Hicimos una salida a un bar el día de Songkran (Ano Nuevo Tailandés). Maru y Sofía estaban cansadas y solo fuimos al bar, Adriana, Xochitl y yo.
Bailamos, tomamos fotos y nos empaparon además de embarrarnos algo blanco como harina, pues es la tradición.
Por la mañana pasaron algunos carros alegóricos simpáticos que alguna de las amigas retrato.
Desde luego, aquí también hicimos compras pues las tentaciones se encuentran por todos lados.

Ya el último día compramos unas bebidas para brindar en nuestros cuartos y nos prestaron música. Así que de nuevo, platica, tragos y confesiones.
Regresamos bastante cansadas, pero contentas
Nuestro regreso fue el día 17 ya entrado el día. Como Adriana tenia que recoger unos manteles y Xochitl también quería comprar algunas sabanas, se fueron las dos con Juan mientras Sofía, Maru y yo nos fuimos al bonito barrio de Silom. Quería mostrarles las fabulosas perlas que puedes comprar, pero por las fiestas todo estaba cerrado. En el rumbo de Silom se encuentran los grandes hoteles.
Así que mientras terminaban las compras Juan, Adriana y Xochitl lleve a Sofía y Maru a conocer uno de los pocos templos hinduistas que hay aquí en Bangkok. Este es muy pintoresco y en sus fachadas que verán en alguna de las fotos enseguida se reconoce este estilo.

Aquí como Sofía iba vestida muy a lo indio, pensaron que era originaria de ese país, así que converso con uno de los monjes.
Luego les regalo una propina (no por nada, pero este parece uno de los negocios más exitosos del barrio). Hay que ver la cantidad de billetes que se exhiben en especies de charolas y la afluencia de gente hinduista que lleva sus respectivos obsequios y donaciones. No dejan fotografiar así que solo incluí unas fotos que Sofía tomo de la fachada.
Finalmente a Sofía le pusieron su bendición hinduista en la frente y la pueden apreciar en algunas de las fotos que mas tarde tomamos en un bar en la "State Tower", para apreciar la vista desde lo alto.

La noche termino tomando unos tragos y unas fotos en ese lugar que menciono arriba. Ya con caras de cansados y algo de tristeza por la ya tan próxima despedida, cenamos en un restaurante tai de los preferidos por nosotros. Este restaurante esta considerado uno de los mejores en Bangkok y se llama: "Blue Elephant".
La comida es excelente, la presentación espectacular y el lugar es una casa antigua con la mezcla de arquitectura tai e inglesa de la época en que fue construida. Aquí compartimos con la familia del Castillo cuando vinieron a Bangkok hace unos meses.
Los adornos florales quitan la respiración, son de una belleza, armonía y variedad de plantas que solo en países con un clima y una vegetación como Tailandia se encuentran.

Por cierto aquí quiero contarles que a la salida siempre te regalan una orquídea por mujer. Como éramos cinco, todas me las dejaron para mi casa y les cuento que hoy día 7 de Mayo, todavía se ven bien, solo les he ido quitando alguna que otra flor en los últimos días.

Ultimo día 18 de Abril, muchos nervios y ansiedad pues hay demasiadas cosas para meter en maletas y como ya todos sabemos, en muchas líneas las restricciones son extremas.
No tenemos nada en que pesar pues vivimos como de hotel. Así que finalmente Adriana, Xochitl y Maru, de nuevo en compañía y asesoramiento de Juan, se van a mandar cosas por Fedex. Como Sofía cree no tiene ese problema (aunque mas tarde en el aeropuerto tuvo algunos problemas ya que su maleta pesaba demasiado pero tuvo la suerte de que Maru se haya anticipado y mandado cosas y le cediera espacio), logra colocar todo sin problemas. Mientras todas van a mandar sus cajas, ella y yo nos vamos a que conozca el "Wat Saket" (popularmente conocido por el nombre de Golden Mount). Este se encuentra no muy lejos de nuestra casa, así que nos da muy bien tiempo.

Es una montaña artificial ordenada por Rama III, con la intención de que fuera un chedi (estupa) gigantesco, pero se colapso debido a su pobre cimentación. Fue una ruina hasta que Rama IV construyo una pequeña estupa en su parte superior con una increíble vista de 360 grados. En la base del Golden Mount se encuentra el Wat Saket, que fue construido durante el reinado de Rama I. Es muy interesante y mientras subes te encuentras con campanas antiguas con inscripciones. Puedes tocarlas a tu gusto. Estas son las últimas fotos del viaje y en ellas claro, solo aparece Sofía. Aunque Adriana, Xochitl y Maru, se perdieron esta visita, pudieron admirar su belleza a lo lejos más de una vez cuando regresábamos de alguna salida. Por la noche la iluminan muy bonito y resplandece el dorado de su chedi.

Aquí el link para ver las fotos:

Las Fotos

Con las orquídeas ahora enfrente de mí en un florero, me quedo con el recuerdo y las fotos de esta agradable y tan deseada visita.

Con todo mi cariño,
Adriana.

martes, agosto 21, 2007

Visita de las amigas a Bangkok. Parte 3

Continúo con la historia…

Este Domingo 8 de Abril, tuvimos que dedicarlo al famoso mercado de Chatuchak porque sabía que les iba a encantar y solo abre los fines de semana.
En este mercado se encuentra tooodooo y digo todo porque así es. Desde comida, animales, ropa, muebles, hasta las cosas menos pensadas. Se pueden comprar las artesanías que exhiben en los grandes hoteles y boutiques de Bangkok, en muchas ocasiones por una cuarta parte de los precios expuestos en estas.

Fue una mañana agotadora, compras, compras y mas compras, la tentación es irresistible y siempre te vas con la sensación de que hubieras comprado esto o aquello. El Dios Helios se apiadó de mis amigas montañesas y no resplandeció tanto.
Regresando al hotel las dejé darse un masaje más pues yo ya había experimentado un segundo con aceite y no deseaba otro.
Las espere en mi casa para llevarlas a nuestro restaurante preferido de nuestro barrio. Este es un restaurante tai, sui generis de nuevo, donde ya somos muy conocidos. Juan se fue a comer con amigos de Marcel y Jenny para dejarnos solas a las mujeres.

Todavía con energías para atacar el mercado de las increíbles copias que se hacen de las grandes marcas, las lleve a Pat Pong. Este es uno de los barrios de prostitución y cosas extremas y está mezclado con este tipo de compras.
Tomó varias horas hacer las respectivas compras y todas ya con cara de satisfechas nos metimos a ver un espectáculo algo grotesco, empezando por el nombre: "Ping Pong Coño" (que por cierto después usamos para hacer chascarrillos entre nosotras y con Juan).

Puras mujeres haciendo cosas con la vagina que no imagine se podrían lograr. Por ejemplo y no se alarmen pero disparan bolas de ping pong, dardos y todo tipo de objetos. Maru como que no quería entrar y Sofía se ofreció a quedarse con ella, así que les dije que se metieran en un bar al lado, mientras Adriana, Xochitl y yo nos aventuramos.
Una media hora más tarde aparecieron las dos y pudimos compartir de nuevo las cinco amigas.

Después de todo este ajetreo de compras y desvelada, nos levantamos temprano para ir a la increíble e interesante ciudad de Ayuthaya que se encuentra a 86 Km. de Bangkok.
Tomamos el tren que estuvo muy folklórico, pues para este recorrido solo había tren de tercera clase. Ventanas abiertas por falta de aire acondicionado, viejito, pero limpio.
Con cara de trasnochadas y parranderas llegamos en compañía de Juan.
Ayuthaya (quiere decir ciudad sagrada) fue capital de este reino que era el de Siam entre l350 y 1767.

Pertenece al periodo Sukhothai que seria la "Edad de Oro" de ese reino. Es parque histórico y sus templos y ruinas son Patrimonio de la Humanidad. Parte de estas ruinas pertenecen a la misma increíble época de Angkor Wat que se encuentra en Camboya, entonces parte del reino de Siam. El estilo es igual y un día, solo alcanza para darnos una idea.
Aquí recorrimos el lugar en un típico tuk tuk, en donde cabíamos todos. También montamos en elefante y como Sofía estaba lastimada de su espalda, mi encantador marido se quedo con ella mientras las demás nos subimos. Comimos en un restaurante muy sencillo y de nuevo muy tai, no hubo opciones de otro tipo. La vista bonita al río Chao Phraya.

El martes 10, de nuevo había que terminar con las compras que tenían en mente todas. Yo me fui con Maru y Adriana a ver ropa a MBK, pues Maru venia a comprar cosas para su nuevo negocio y nosotros ya le teníamos visto todo para que de nuevo no desperdiciara mucho su tiempo. Adriana, aprovecho para hacer compras para familia y amigos.
Mientras, Juan se fue con Xochitl y Sofía a comprar las computadoras que les faltaban. Cenamos juntos y de vuelta ya cargados con los electrónicos que compraron.

Miercoles 11, se supone que salíamos rumbo a Sukhothai en el norte del país pero el chofer y la camioneta que previamente habíamos contratado, nos dejaron plantados en la calle.
Después de casi una hora y varias llamadas telefónicas al hombre de la agencia de viajes, nos dijo que se había descompuesto la camioneta y que mañana mandaba otra.
No queriendo arriesgar otro día perdido, nos apresuramos a cambiar planes y en vista de lo saturado que se encontraba todo por las vacaciones, no había mucho que escoger.
De nuevo el asesoramiento de Marcel fue bueno y después de discutirlo un rato, nos pusimos de acuerdo para ir a Khrabi.

Esta ciudad se encuentra al suroeste de Tailandia en el precioso mar de Andaman que también baña las playas malayas a las que en el pasado hemos visitado.
Resulto un lugar turístico, agradable con una playa de nombre Ao Nang, que estaba como alberca. Con un mar de lo mejor que he visto.
Maru enseguida tomo las riendas y nos propuso un recorrido por las islas, que a todas nos gustó mucho.

Las Fotos

Continuará.....